Una Merkel reforzada plantea exigencias al SPD para coalición
La presidenta de la Unión Cristianodemócrata alemana (CDU), Angela Merkel, planteó hoy, con el apoyo unánime de su partido, varias condiciones al Partido Socialdemócrata (SPD) para negociar una coalición, la primera de las cuales es que ella ocupe la Cancillería.
Una gran coalición entre estos partidos se perfila casi como la única opción de gobierno viable en Alemania, pero las dos partes insisten en encabezar el futuro Ejecutivo. No obstante, mientras la CDU lo plantea como una exigencia, el SPD lo presenta ya sólo como un objetivo.
Las ruedas de prensa posteriores a las reuniones semanales de la CDU y del SPD, que hoy estuvieron dedicadas a preparar el próximo sondeo entre los dos partidos, fueron ilustrativas de cómo ha evolucionado la situación en favor de Merkel, pese a que los cristianodemócratas han sido los perdedores morales de los comicios.
Merkel ofreció personalmente la rueda de prensa y lo hizo para comunicar que antes de iniciar negociaciones con el SPD la CDU exige 'aclarar tres puntos', empezando por que los socialdemócratas le reconozca el derecho a 'ocupar la Cancillería'.
Sólo con este reconocimiento puede haber 'una base de confianza', declaró.
La segunda condición es que haya acuerdo entre los potenciales socios al valorar 'la situación del país', particularmente en lo que respecta al Presupuesto o la Seguridad Social, dijo Merkel, quien recordó el problema con la Comisión Europea sobre el déficit excesivo.
En último lugar, el socio potencial debe compartir 'la voluntad de renovar' Alemania, afirmó Merkel, que no quiso entrar a debatir reformas concretas.
Preguntada sobre si hay unanimidad en la dirección de su partido sobre qué personalidad de la CDU, o del hermano de Baviera, la Unión Cristiano Social (CSU), debe ocupar la Cancillería, Merkel, con una sonrisa, contestó que hay 'plena conformidad' respecto a que le corresponde a ella encabezar el futuro Gobierno.
Antes de abandonar la sala, Merkel, siempre sonriente, aclaró que las condiciones expuestas al SPD son obra suya y que fueron aceptadas por la dirección 'en su totalidad y sin añadiduras'.
La jefa de la CDU no entró al trapo cuando un periodista le preguntó si estaba agradecida a Schroeder por haber ayudado a unir el partido en torno suyo, y se limitó a recordar que ella es la candidata conservadora a la jefatura del Gobierno alemán.
La prensa germana, ya sea conservadora o de izquierdas, coincide en que ha sido Schroeder, con sus torpes ataques contra Merkel y por negarse a entender que su victoria relativa en la campaña electoral no significa que haya ganado los comicios, quien ha forzado a la CDU/CSU a cerrar filas con la candidata.
El pobre resultado de la CDU en las elecciones del día 18, así como el hecho de que Merkel es discutida dentro de su partido, debería haber dado lugar a un debate sobre su competencia y animado a sus enemigos internos a intentar suplantarla, añaden los comentaristas.
Pero Schroeder con sus ataques y la prensa con sus constantes preguntas sobre si la CDU está unida con su presidenta, han obligado a los críticos y a los posibles competidores de Merkel, como el jefe del Gobierno regional de Hesse, Ronald Koch, a hacer declaraciones de adhesión que pueden comprometerlos definitivamente.
Mientras Merkel exhibía su seguridad, en la rueda de prensa del SPD no apareció ni Schoeder, ni el presidente del partido, Franz Müntefering.
El secretario general socialdemócrata, Klaus Uwe Benneter, fue el encargado de comunicar que el SPD quiere tratar con los cristianodemócratas en igualdad de condiciones y sigue aspirando a dirigir el próximo Ejecutivo con Schroeder a la cabeza.
Pero, al ser preguntado si su partido también condiciona la apertura de negociaciones a que Schroeder sea canciller, Benneter no contestó directamente sino que dijo que 'el objetivo es un gobierno' dirigido por el actual jefe del Ejecutivo.
El SPD basa su pretensión a la Cancillería en que la mayoría del electorado ha votado a la izquierda y en la espectacular recuperación de los socialdemócratas en la campaña electoral.
La jefatura del SPD reconoció hoy que le debe a Schroeder ese éxito electoral, pues su popularidad fue una baza, igual que la falta de carisma y calidez de Merkel constituyeron un problema para su formación.
Ahora es al revés, y el SPD insiste en que en lo primero que quiere ponerse de acuerdo con la CDU es 'en los contenidos'.
Pero Merkel dijo hoy que piensa esperar a que el SPD cumpla la primera condición, aceptarla a ella como jefa de Gobierno, y señaló, con aires de magnanimidad, que deja a los socialdemócratas la libertad de elegir cómo y cuándo lo hacen.