antiguedades-negocio (tema fin de semana) 17-11-2007
Minimalismo en decoración hace tambalear el mercado de las antigüedades
El minismalismo en decoración -esas casas de paredes blancas con pocos pero carísimos muebles de diseño- ha hecho tambalear el mercado de las antigüedades en España, un sector con fama de oscurantista que vive momentos de cambio e incertidumbre.
En medio de tal panorama abre hoy sus puertas en Madrid la XXXI edición de Feriarte, la más importante cita comercial española de antigüedades y arte antiguo -177 anticuarios y galeristas en 11.063 metros cuadrados de exposición-, cuyos organizadores confían superar las 5.393 piezas vendidas y los casi 33.000 visitantes del año pasado.
'El mundo de las antigüedades no vive precisamente un momento dulce', dijo a EFE Daniel Cardani, presidente de la Asociación de Anticuarios de Madrid. Borja Ybarra, su homólogo en la Federación Española de Anticuarios, habla abiertamente de crisis.
'Hay momentos buenos y momentos malos, pero saldremos de la crisis. Los anticuarios somos muy protestones. Siempre he escuchado la misma queja, me va fatal, me va fatal, pero a una crisis siempre sucede un momento bueno', agrega Ybarra.
MODAS Y DECORADORES
En el origen de esta 'crisis pasajera' estaría, según todos los anticuarios consultados, el auge de las decoraciones casi casi desnudas, conceptualmente muy simples, que tan de moda han puesto decoradores y revistas especializadas de todo el mundo. 'Los decoradores pintan mucho, hacen sonar la campana en una dirección u otra', destaca Ybarra.
'Ha habido un cambio en las tendencias y la adaptación profesional al cambio no ha sido tan rápida', advierte Daniel Cardani, para quien el sonido de la campana apunta desde hace años en una dirección casi única: el mobiliario y las artes decorativas de mediados del siglo pasado, firmados por grandes arquitectos o diseñadores.
Para Cardani la convivencia entre diseño y antigüedades no sólo es posible sino 'aconsejable', porque 'no son incompatibles'.
El siglo XX, en opinión de Borja Ybarra, 'da muy poco juego.
Además ahora esos mismos modelos, reproducidos, se pueden encontrar en muchas tiendas y a precios realmente baratos. Pero el minimalismo empieza a dar signos de fatiga'.
Feriarte ha entrado en la moda de las antigüedades con menos de cien años -una paradoja, en opinión de Cardani- que son los muebles de diseño del siglo pasado, pero la mayor oferta está un año más en los de otras épocas y estilos, en el arte religioso -escaso y muy demandado en ediciones anteriores-, la pintura antigua y de los grandes maestros españoles del XX y XIX, las joyas, la arqueología, los libros y grabados, la cerámica, la porcelana y muchos otros objetos decorativos.
IMPOSIBLE CONOCER CIFRAS DE NEGOCIO
Los anticuarios españoles son reacios a hablar de dinero, hasta el extremo de que resulta imposible conocer las cifras de negocio de un sector que, como reconoce la organización de Feriarte, 'se encuentra expectante por la situación económica y la crisis crediticia americana'.
No obstante, en los grandes mercados mundiales de antigüedades, Nueva York, Londres o París, a donde acuden a comprar muchos profesionales españoles, y algunos incluso a vender, algo hasta hace poco insólito, siguen sumándose cifras récord en los últimos meses.
'Aunque -reconoce la organización de Feriarte- existe poca información de las ventas y los precios que se están pagando por las obras'.
'En España -asegura el presidente de la Federación Española de Anticuarios- no movemos grandes cantidades, como ocurre en Estados Unidos, Francia o el Reino Unido. Nuestro mercado es exclusivamente nacional. La única pista son las subastas, y aquí el resultado de una es lo que allí se consigue con un solo lote o una única obra'.
Tradicionalmente, el comercio de las antigüedades ha estado ligado 'a un negocio de dinero en mano', pero la situación ha cambiado radicalmente, asegura Borja Ybarra, quien recuerda que la Unión Europea ha aprobado una legislación contra el blanqueo de capitales muy estricta 'que ha metido en el mismo saco no sólo a los anticuarios. Para nosotros es un honor estar incluídos en ella. La gente quiere dormir tranquila, sin problemas'.
'Todo lo que sea oscurantismo perjudica al sector', insiste Daniel Cardani, y recuerda que los negocios en España, al no ser sociedades, 'no están obligados a presentar públicamente sus resultados', como ocurre por ejemplo en el Reino Unido.
Cardani opina que 'se mueve mucho dinero, pero negro cada vez menos. El comprador -asegura- también ha perdido el miedo a pagar en dinero 'a'. Es más, quiere. Antes, hay que reconocerlo, el dinero que circulaba era negro'.
COMPRAR CON FACTURA
'Los anticuarios españoles, cuando compran fuera de España, casi siempre lo hacen con factura. Y eso ha aclarado mucho el mercado', continúa Cardani. En cualquier caso, resulta infructuosa la búsqueda de cifras de ventas.
La misma factura que están obligados a emitir los anticuarios cuando venden por valor superior a los 3.000 euros, venta, que como todas las demás, tiene que quedar reflejada en un libro de policía en el que se anotan todas las operaciones.
'No notamos el aliento de Hacienda en el cogote. Ahora se cruza toda la información y la sociedad no es la misma que la de hace unas décadas. Los anticuarios estamos bastante concienciados de que hay que tener las cuentas claras. Aunque se gane un poco menos, se duerme mucho mejor', indica Ybarra.
La organización de Feriarte, nueve días en los que muchos anticuarios realizan hasta el 70% de sus ventas anuales -'por eso hay peleas para estar en la feria', comenta Cardani- considera que los inversores han vuelto sus ojos al mercado del arte.
Y ello 'a la vista -dice Feriarte- de los últimos datos económicos que muestran liquidez en el mercado, y del freno en la rentabilidad que venían ofreciendo otros sectores de la economía', como la construcción.
De ahí que resulte 'muy probable', según los organizadores de la feria, que 'buena parte de los inversionistas decidan reorientar su dinero hacia el arte como alternativa para no perder su actual poder adquisitivo', ya que la revalorización media anual que ofrece el arte antiguo está cifrada hoy en torno al 8-10%, con porcentajes muy superiores en el caso de la pintura o la escultura.
'El mercado está cada vez más claro, más limpio', destaca desde Barcelona el anticuario Jaume Xarrie, presidente del Gremi d'Antiquaris de Catalunya, y ello por la entrada de inversores particulares y de las grandes entidades financieras. 'Las obras que entran en un banco ya no salen. Son pocos, por no decir ninguno, los que no tienen importantes inversiones en obras de arte y antigüedades'.
'Lo caro es barato y lo barato caro', advierte este profesional catalán que, al contrario que sus colegas, considera que el sector vive 'un buen momento'.