Nuevo modelo reforma agraria debe considerar mujeres y ambiente
El nuevo modelo de reforma agraria tiene que preocuparse por las mujeres, los indígenas y la conservación ambiental, según la declaración final de la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, que concluyó hoy en la ciudad brasileña de Porto Alegre.
'Proponemos una reforma agraria y un proceso de desarrollo rural más centrado en los pobres, que cuente con la participación de la sociedad civil, y que sea sensible con los asuntos de género y medio ambiente', según la carta de principios aprobada por las delegaciones de 80 países que participaron en la reunión.
El nuevo modelo 'debe contribuir a la seguridad alimentaria y a la erradicación de la pobreza, basado en el respeto a los derechos de propiedad y principios como la igualdad, la inclusión social, que exige generar empleos para los sin tierra y elevar la renta de los pequeños productores, y la preservación del ambiente y de la cultura de los habitantes de las zonas rurales', añade el texto.
La reforma agraria es necesaria para combatir la pobreza en el mundo, ya que la mayoría de los pobres viven en regiones rurales, pero no se limita a distribuir tierras, sino que tiene que tener en cuenta las nuevas variables que generan pobreza en el campo, concluyeron los participantes en el foro organizado por la FAO.
La reunión, convocada 27 años después de la primera Conferencia de la Organización de las Naciones para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre el asunto (Roma, 1979), puso la reforma agraria de nuevo en la agenda mundial ante la necesidad de que la lucha contra la pobreza que se propuso la ONU comience por el campo.
Según los cálculos de Naciones Unidas, 852 millones de personas en todo el mundo tiene dificultades para alimentarse adecuadamente, de ellas el 75 por ciento en las áreas rurales.
La FAO considera que sin una reforma agraria eficiente el número de pobres seguirá creciendo, en lugar de caer a la mitad como se propuso la ONU entre sus Objetivos del Milenio.
Los negociadores coincidieron en que no existe un modelo único de reforma debido a las particularidades de cada país, por lo que redactaron una 'Carta de Principios' con recomendaciones generales.
Uno de esos principios es la necesidad de que los proyectos sean debatidos con representantes de la sociedad, en especial con grupos de campesinos sin tierra y pequeños productores, y que garantice los derechos de las mujeres, de las comunidades tradicionales y pueblos indígenas, de los pescadores y de los pueblos de los bosques.
Otro principio señala que, para ser equitativos y efectivos, los proyectos exigen simultáneamente 'políticas públicas permanentes' de asistencia técnica, crédito y capacitación.
Según la FAO, sin desaprovechar sus conocimientos y sus experiencias, es necesario ofrecer a las poblaciones rurales, especialmente a los indígenas y pequeños productores, información y tecnología adecuada para que aumenten su productividad y su renta.
Otra recomendación es que hombres y mujeres puedan tener acceso equitativo a las tierras, los créditos y la capacitación, por lo que las leyes de algunos países deberían ser reformadas para que las mujeres tengan el derecho a poseer y heredar tierras.
Uno de los asuntos que más divergencias generó entre las delegaciones fue el papel que tienen que tener el Estado y el mercado en los procesos de reforma agraria.
Pese a que la mayoría de los países en desarrollo insistían en señalar al Estado como el principal y único responsable de los programas de reforma agraria, la presión de los países ricos impidió un acuerdo en la redacción del documento.
La reforma agraria promovida por el mercado, mediante créditos a los interesados en la adquisición de tierras y apoyo del Banco Mundial, fue defendida por Estados Unidos y Europa.
En ese sentido, el documento de la FAO se contrapone al aprobado el jueves por las organizaciones de campesinos sin tierra y pequeños productores de todo el mundo que participaron como observadores en la Conferencia y tuvieron su propia reunión paralela.
El comunicado de las organizaciones no gubernamentales rechaza todas las políticas que dejen al mercado la solución de los problemas de tenencia de tierras y producción de alimentos, y exige una intervención del Estado en un sector considerado estratégico.
'El Estado tiene que jugar un papel fuerte en las políticas de reforma agraria y producción de alimentos', según el documento, que rechaza los proyectos de crédito apoyados por el Banco Mundial y las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para liberar el comercio de alimentos.