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'Estas mujeres feministas, que lo dieron todo por la lucha de los principios republicanos y comunistas en los que siempre creyeron, nos dan fuerzas para seguir trabajando', indicó Maite Mola, responsable de la Secretaría Federal de la Mujer del partido. En el acto, celebrado en el Teatro Auditorio de la Casa de Campo, estas veteranas comunistas -la mayoría ronda los ochenta años- narraron cómo 'apostaron por la libertad' al ver amenazados los derechos que les brindó la República por 'el golpe de Estado'. Muchas de ellas participaban del mundo cultural y asociativo, eran feministas o incluso militaban en agrupaciones políticas donde tenían derecho a expresarse y, por eso, cuando llegó la Guerra Civil, decidieron implicarse hasta las últimas consecuencias. La miliciana Rosario Sánchez Mora, que hace 70 años inspiró al poeta Miguel Hernández uno de sus más conocidos poemas de batalla, 'Rosario dinamitera', explicó, a sus 88 años, que pensaba seguir trabajando hasta que viera florecer la III República. Sánchez Mora fue una de las primeras mujeres en alistarse en las milicias populares que combatieron en la sierra de Madrid a las tropas del general Francisco Franco. Relató cómo, aunque temía que no la dejaran combatir, pudo participar en la batalla y tuvo 'la suerte de ser tratada como un miliciano más'. 'No tenía miedo a morir, sino a que el enemigo acabara con la cuadrilla por un despiste mío en las guardias', dijo Rosario Sánchez, que, a pesar de perder una mano en las trincheras, volvió al Ejército tras salir del hospital y desempeñó tareas de cartera -una labor que puso en peligro su vida en batallas como la de Brunete-, telefonista y responsable de un sanatorio. Finalizada la contienda, estuvo en varias cárceles franquistas y, durante tres meses, pendió sobre ella una condena a muerte, conmutada por una pena de 30 años de cárcel, de los que cumplió tres. Una vez fuera de la cárcel, 'La Dinamitera' se ganó la vida vendiendo tabaco en la calle y como estanquera, tras pasar grandes dificultades para encontrar trabajo en esos años, siendo mujer y además estando mutilada. Concha Carretero, compañera de las 'Trece rosas rojas', jóvenes fusiladas en 1939 contra las tapias del cementerio del Este de Madrid, expresó su orgullo por haber militado en las Juventudes Socialista Unificadas y detalló cómo se fugó de una cárcel franquista y se entregó ante la amenaza de represalias a su familia. Carretero sufrió torturas y el fiscal pidió para ella la pena de muerte, aunque fue absuelta y se dedicó a organizar reuniones clandestinas, lo que propició que acabara de nuevo en prisión junto a las 'Trece rosa rojas', fusiladas posteriormente. Mola recordó que éste era un acto 'necesario' porque estas 'camaradas lucharon, sufrieron humillación, tortura, encarcelamientos, persecución, exilio y muerte, en manos de una dictadura genocida que sumergió sus nombres y su ejemplo en la historia contada por los vencedores'. Junto con sus palabras, se mostraron los testimonios recogidos en un DVD en el que se ensalza el papel de las 'luchadoras comunistas'. La emotiva celebración comenzó con un concierto de la Banda de Música 'Ateneo Cultural 1ª de Mayo y concluyó con la entrega de un clavel a las homenajeadas y la lectura de un poema.
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