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Peñafiel había sido cesado definitivamente de su cargo en febrero anterior, fecha en la que también se ordenó la retirada de sus armas y la realización 'sin demora' de un examen psicológico y psiquiátrico tras ser denunciado por determinadas irregularidades y proferir amenazas. El Tribunal considera probados estos hechos en la sentencia, de 60 folios, en la que además prevé que concurren la circunstancia agravante de alevosía y la atenuante analógica previstas en el Código Penal con respecto a los delitos cometidos sobre Turrión y Lázaro Gabaldón. Con respecto a esta última, la Sala estima que Peñafiel padecía un 'trastorno paranoide de la personalidad con rasgos narcisistas que no alteraba su intelecto y voluntad, pero deterioraba el control de sus impulsos, dificultándolo'. Por ello, el Tribunal le aplica una reducción de la pena de forma que, aunque no observa la eximente incompleta de responsabilidad que solicitaba la defensa de Peñafiel, tampoco estima la petición de 62 años de cárcel que el fiscal y los cuatro abogados de la acusación particular recogían en sus conclusiones finales. Asimismo, la Sala establece también como accesorias las penas de pérdida de empleo, inhabilitación absoluta y baja del penado en la Guardia Civil; privación del derecho a la tenencia y porte de armas, y prohibición del derecho a acudir a los lugares donde residan las familias de las víctimas o comunicarse ellas hasta 10 años después del cumplimiento de la pena de prisión. Los miembros del Tribunal que enjuiciaron a Peñafiel citaron esta mañana a los abogados para firmar el acta del juicio oral y a los procuradores para notificarles la sentencia, que acuerda que el Estado responda subsidiariamente por las indemnizaciones a las víctimas o sus familiares que ascienden a casi 750.000 euros. Tanto la defensa como la acusación, que calificaron la sentencia de 'moderada' y 'con mucho sentido común', disponen de cinco días para anunciar si la recurren en casación ante la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo. En los siete días que duró el juicio, se presentaron las pruebas documentales y comparecieron alrededor de cuarenta testigos y peritos, así como el procesado al inicio y al final del mismo. Peñafiel alegó en su primera declaración que una 'mancha roja en el cerebro' le impedía recordar haber matado a dos guardias civiles y herido a otro en la Comandancia de Albacete el 17 de junio de 2003, y, en la última, dijo que la 'cantidad de atropellos y falsedades' administrativas a las que se vio sometido provocaron su 'desesperación' que concluyó el día de los hechos.
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