Tribunal Supremo desestima demanda por visitas Koizumi a Yasukuni
El Tribunal Supremo de Japón desestimó hoy una demanda contra el primer ministro, Junichiro Koizumi, por los daños psicológicos que en los demandantes han causado las reiteradas visitas al templo Yasukuni, corazón del ultranacionalismo nipón.
La corte suprema japonesa explicó en su dictamen que, 'incluso en el caso de que los sentimientos religiosos se puedan ver afectados por la visita de otra persona a determinado santuario, no se puede decir que tal daño reclame inmediatamente daños y perjuicios, o que los intereses de los demandantes hayan sido violados'.
El Tribunal Supremo finalmente no emitió un veredicto sobre el carácter oficial o no de la visita o sobre su constitucionalidad.
La demanda desestimada hoy correspondía a la visita realizada en agosto de 2001, la primera desde que Koizumi asumió el cargo de primer ministro en abril del mismo año, y en ella el mandatario acudió al santuario en vehículo oficial y acompañado de sus ayudantes, y firmó en el libro de visitas como jefe del Ejecutivo.
Las visitas anuales de Koizumi a Yasukuni como primer ministro han causado una ola de críticas y denuncias ante los tribunales por la vinculación establecida entre ese símbolo del militarismo nipón de antaño y la jefatura del Gobierno.
En Yasukuni, situado en el casco urbano de Tokio, se honra a 2,5 millones de japoneses caídos en combate entre 1853 y 1945, y a 14 criminales de guerra.
Entre éstos se encuentran el que fuera primer ministro de Japón durante la II Guerra Mundial, Hideki Tojo, el también ex jefe de Gobierno y ministro de Exteriores en aquellos tiempos Koki Hirota y el entonces general del Ejército Imperial nipón Kenji Doihara, todos ellos ahorcados al concluir ese conflicto bélico.
La última visita de Koizumi a Yasukuni, en octubre de 2005, encendió los ánimos antijaponeses en China, ambas Coreas y otros países del este de Asia, y obligó a cancelar varias reuniones al más alto nivel.
En una cumbre celebrada en abril de 2005, el presidente chino, Hu Jintao, pidió a Koizumi que se comprometiera a no visitar más Yasukuni y que expresara su remordimiento por los crímenes cometidos por Japón en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y en su invasión de China.
Las visitas a Yasukuni fueron uno de los detonantes de las protestas multitudinarias celebradas en las principales ciudades chinas en la primavera de 2005, con decenas de miles de personas que protestaron, a veces violentamente, contra Japón.
Hace un año, el presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, dijo a Koizumi que Yasukuni estaba en el corazón de las disputas entre los dos países, en una clara advertencia para que el primer ministro abandonara cualquier plan de visitar de nuevo el templo.
Además de la visita de octubre pasado, Koizumi había estado en Yasukuni el 13 de agosto de 2001, el 21 de abril de 2002, el 14 de enero de 2003 y el 1 de enero de 2004.
Esta es la primera vez que se ha llevado ante el Tribunal Supremo japonés el caso de las visitas de Koizumi a Yasukuni, pero en anteriores ocasiones han dictaminado cortes provinciales y no siempre de manera favorable al primer ministro.
El pasado 30 de septiembre, el Tribunal Superior de Osaka dictaminó que las visitas de Koizumi al templo de Yasukuni fueron 'oficiales' y constituyeron 'actividades religiosas' en violación de la Constitución, que separa claramente Estado y religión.
De forma similar se manifestó antes el Tribunal Superior de Fukuoka, mientras que otras cinco Cortes provinciales han rechazado toda demanda contra el primer ministro.
Koizumi ha subrayado siempre que sus visitas son a 'título particular' y constituyen un tributo a la paz.
Sobre las protestas de otros países por su gesto, el primer ministro dijo en octubre que 'ningún Gobierno extranjero debería inmiscuirse en la forma en que los japoneses expresan sus condolencias a los muertos en la guerra'.