Túnez se esfuerza por convencer a magrebíes de convocar cumbre antiterrorista
El secuestro una pareja de turistas austríacos, reivindicado por la filial argelina de Al Qaeda, ha puesto en primera línea la petición hecha por Túnez a sus socios magrebíes de convocar una cumbre antiterrorista.
Desde hace varias semanas, el presidente tunecino, Zine el Abidín Ben Alí, se esfuerza por convencer a sus colegas de Argelia, Libia, Marruecos y Mauritania, de la necesidad de esa reunión que se enmarcaría en el contexto de la Unión del Magreb Arabe (UMA).
Si la UMA sufre las divisiones que separan a Argel y Rabat sobre el Sáhara Occidental, dicen los políticos tunecinos, nada impide que se reúnan al mas alto nivel para hacer frente a la lacra del terrorismo integrista.
En la última sesión del Consejo de ministros del Interior de los países árabes, celebrado en Túnez a fines de enero pasado, el ministro argelino, Yazid Zerhuni, manifestó que su país no se opondría a una cumbre antiterrorista, tal y como propuso la parte tunecina.
Zerhuni hizo constar en esa conferencia ministerial que la cooperación entre servicios de seguridad funciona 'correctamente', e hizo mención en particular a los informes que la seguridad argelina transmitió a Túnez con motivo de la incursión hecha en diciembre de 2006 por un comando salafista en territorio tunecino.
El control de fronteras y el de las fuentes de financiación de las bandas terroristas, en concreto Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI), es 'una preocupación constante de todos nosotros', dijo Zerhuni a sus colegas magrebíes.
Limitar los movimientos de los grupos terroristas de un país a otro es la empresa en la que están enfrascados los magrebíes y Túnez por su parte ya se congratuló de los datos transmitidos por la seguridad argelina, que permitieron neutralizar al grupo de 30 individuos desarticulado a finales de 2006 y principios del año siguiente.
La Justicia tunecina lleva a cabo actualmente una serie de procesos contra varios individuos a los que se acusa de haber recibido entrenamiento militar en los refugios de que dispone la banda AQMI en la Cabilia argelina y en la región montañosa del Aurés.
Varios de los procesados admitieron haber sido captados por miembros de AQMI, aunque aseguraron que su intención era combatir en Irak en las filas de la insurgencia. Todos ellos describieron con detalles como pudieron entrar en contacto con la banda salafista en las localidades de Tebesa y Constantina.
Los borradores de los procesos señalan que la banda argelina alentó a sus seguidores tunecinos a constituir una 'rama de Al Qaeda en Túnez' para proseguir el proceso de internacionalización de la 'yihad' o guerra santa en el Magreb y la región del Sahel.
Hasta ahora, sin embargo, no existen datos fehacientes de que el 'yihadismo' tunecino, representado por un grupúsculo clandestino que se denomina 'Frente Islámico Tunecino', se haya puesto a las órdenes de la organización del terrorista de origen saudí, Osama bin Laden.
A mediados del año pasado apareció un nuevo grupo terrorista, compuesto sobre todo de marroquíes, que se autoproclamó como 'Los partidarios del Profeta en el Sáhara', que difundió un comunicado en un portal integrista en el que declaraba la guerra santa contra España, Francia y los países del Magreb.
En el comunicado, el grupo atacaba también al independentista Frente Polisario y calificaba al rey Mohamed VI de Marruecos de 'tirano que sostiene a los impíos y judíos'.
La identidad de ese grupo no ha podido precisarse y existen versiones distintas. Los servicios argelinos creen que se trataría de una rama de AQMI, en respuesta a la solicitud hecha por el número dos de Al Qaeda, el egipcio Aymaá al Zawahiri, de llevar la 'yihad' al Magreb y 'combatir allí la presencia de españoles y franceses'.
Todo ese entramado, a juzgar de los tunecinos, apela a que los gobiernos del Magreb pongan de lado sus rencillas para trabajar abiertamente y sin reticencias en la lucha contra el extremismo integrista.