Unión Africana muestra intención de aplicar sanciones a golpistas mauritanos
La Comisión de la Unión Africana (UA) ha mostrado su intención de imponer sanciones a los militares y civiles que mantienen un estado inconstitucional en Mauritania, cuyo Gobierno fue depuesto en un golpe de Estado el 6 de agosto pasado, señala hoy el organismo regional.
En una reunión celebrada ayer en la sede de la UA en Addis Abeba, la Comisión indicó que no se ha progresado en el retorno al orden constitucional en Mauritania y, si la situación continúa el 5 de febrero próximo, aplicará las sanciones que estableció el 22 de diciembre su Consejo de Paz y Seguridad.
En el encuentro de la capital etíope, presidido por el presidente de la Comisión, Jean Ping, participaron representantes de la Liga Arabe, de la ONU, la Organización de la Conferencia Islámica, la Organización Internacional de la Francofonía y la Unión Europea.
Los reunidos manifestaron su 'profunda preocupación' por la reanudación de los golpes de estado en Africa, donde el pasado 23 de diciembre se produjo otro dirigido por militares en Guinea Conakry, motivo por el que la UA ha solicitado apoyo a la ONU para dar carácter general a eventuales sanciones a los responsables del régimen de facto mauritano.
Entre las exigencias no cumplidas por los golpistas está la liberación incondicional del depuesto presidente mauritano, Sidi Ould Cheikh Abdallahi, que debe ser incluido en la búsqueda de una solución a la situación del país con respeto a su Constitución.
Abdallahi, que se encontraba bajo arresto domiciliario en su pueblo natal, Lemden, situado a unos 250 kilómetros de Nuakchot, fue liberado el 21 de diciembre, pero los militares no le permiten trasladarse a la capital.
Los reunidos en Addis Abeba esperan que Mauritania celebre 'unas elecciones presidenciales libres y justas en el marco de una resolución pacífica y democrática de la crisis que sea aceptable para todos los mauritanos y goce del respaldo de la comunidad internacional'.
Sobre la iniciativa denominada Estados Generales de la Democracia, promovida en Nuakchot entre el 27 de diciembre y el 6 de enero, recalcan que no contó con la participación de todas las fuerzas políticas de Mauritania y que sus conclusiones no cumplen los requerimientos de la comunidad internacional.
Esa iniciativa de los militares golpistas preveía la primera vuelta de las presidenciales debería disputarse el 30 de mayo, mientras que una eventual segunda ronda se celebraría el 13 de junio, lo que fue aceptado por la mayoría del Parlamento.
El propio Adallahi aceptó esas elecciones, siempre que los militares dejen el poder de forma definitiva, y el general Mohamed Uld Abdelaziz, líder de la junta militar que controla el país, cambió posteriormente la fecha de las presidenciales al 6 de junio.
Diversos observadores en la capital mauritana prevén que Abdelaziz, que en octubre afirmó que un militar tenía derecho a presentarse a las elecciones si abandonaba su cargo, aspire a la Jefatura del Estado.
Hasta el momento, la única candidatura presentada de manera oficial por una personalidad política de prestigio en el país es la de Mohamed Yehdhih Uld Moctar, presidente del Partido mauritano de la Alternativa.