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Los médicos de Vitoria urgen un centro para crónicos y rechazan un tercer hospital


La saturación de algunos servicios sanitarios de la ciudad, el aumento de las listas de espera y la creciente demanda de atención clínica de una población cada vez más longeva -por tanto expuesta a más patologías- y engrosada por la inmigración han suscitado en los últimos años un debate intermitente sobre la necesidad de dotar a Vitoria de un tercer hospital público.



A falta de un estudio riguroso sobre la evolución de los recursos técnicos, la plantilla de los dos centros actuales -Santiago y Txagorritxu- y de los pacientes potenciales, hemos recurrido a un nutrido grupo local de reconocidos profesionales de la medicina, tanto en la red de Osakidetza como en la privada, para recoger sus reflexiones sobre esta cuestión.

Aunque en muchos casos con matices y casi siempre con cautela -y frente a la petición de otro centro sanitario por parte de representantes del colectivo de mayores, entre otros sectores-, ninguno de los catorce especialistas consultados comparte esta opinión. Es más, la rechazan en bloque. Eso sí, más de la mitad considera insuficientes las plantillas y los equipos actuales, y una amplia mayoría urge la creación de un centro para enfermos crónicos que requieran de una estancia media o larga con atención médica. Esto es, la fórmula intermedia entre un hospital convencional y una residencia de mayores. La provincia sólo cuenta en la actualidad con un servicio público similar, el hospital de Leza, en la Rioja Alavesa, con 110 camas; y uno privado-concertado, la Clínica Álava, con 137.

'La demanda sanitaria supera ampliamente a la oferta en Álava. Esa sería una buena opción para equilibrar', afirma el responsable del servicio de Dermatología de Santiago. 'Han pasado casi tres décadas desde que se abrió el segundo hospital, Txagorritxu. Desde entonces, la ciudad ha ganado más de 60.000 habitantes que se han absorbido con los mismos recursos. La inmigración es un fenómeno imparable y la esperanza de vida se amplía. Todo eso ha provocado una saturación de los servicios. Es evidente que hacen falta más profesionales y más camas pero, para ello, se requiere antes más espacio. Y en el caso de Santiago, eso no es posible', advierte Ricardo Soloeta.

Similar diagnóstico dibuja la dermatóloga de La Policlínica San José Elisa García de Vicuña, ante unos servicios 'desbordados en cualquier especialidad y que exigen medidas ya'. Años las lleva reivindicando la secretaria provincial del sindicato de enfermería, Satse, quien reclama un centro de cuidados paliativos. 'Más longevidad implica más enfermedades y más ingresos hospitalarios. Muchos pacientes, a menudo mayores, son operados y dados de alta al poco tiempo cuando requerirían un mayor tiempo de convalecencia controlada. Pero su familia no puede dedicarse a ello. ¿Qué pasa con ellos?', se pregunta Lourdes Tobarra.

El único servicio de estas características dispone de 110 camas y se encuentra a 80 kilómetros de Vitoria, en Leza. 'Es estupendo, pero está muy lejos, y no resulta operativo para todo el mundo', afirma el jefe de la Unidad de Sueño de Txagorritxu, quien mira el ejemplo del Hospital Clínico de Barcelona, 'modelo en todas las estadísticas'. 'Compró un convento y lo convirtió en centro de cuidados medios. Una iniciativa así descargaría a los hospitales de pacientes', dice Joaquín Durán. Su colega el traumatólogo y delegado del Sindicato Médico de Álava, Eduardo Aierdi, coincide en que esa medida 'agilizaría el sistema'. 'Pero ahí está el geriátrico que se hizo, convertido en la sede del Gobierno vasco', recuerda.

Desde el ambulatorio de Lakuabizkarra, el médico de familia Alfonso Casi indica que el número de habitantes de la provincia 'no justifica otro hospital de agudos'. Pero admite que el primer escalafón del circuito sanitario -la atención primaria- está 'justa' de recursos. 'Cualquier epidemia, como ahora la gripe, nos sobrepasa'. Al igual que otros compañeros mira con preocupación a Santiago, 'metido con calzador en pleno centro de la ciudad'. 'Igual habría que trasladarlo a las afueras', sugiere. Al responsable de la UCI de Txagorritxu, Ángel Loma, también le parece 'más razonable' esta opción dentro de un panorama sanitario 'bien equipado con medios humanos y materiales, aunque con necesidades de mayor coordinación, inversión y plantilla. El envejecimiento no afecta sólo a los pacientes. También a los facultativos', señala.

De 'barbaridad' tilda el traumatólogo de La Esperanza Mikel Sánchez la posibilidad de otro hospital para la ciudad. Aboga antes por 'exprimir' los ya existentes y extender su funcionamiento a la tardes. 'Ahora el trabajo está concentrado en la mañana', aprecia. Para el cardiólogo del mismo centro Ignacio Camacho la 'prueba evidente' de que Santiago y Txagorritxu constituyen una oferta suficiente es que en los últimos años 'han cerrado camas'. Eso sí, al igual que el ex director de Txagorritxu, el pediatra Augusto Borderas, pone el acento en el 'colapso' de las consultas externas. 'Ese asunto, como la creación de un servicio de media estancia están por resolver. Éste último, en concreto, es la patata caliente', sintetiza Camacho.

Iñaki Lete, responsable de Ginecología en Santiago, recurre también al argumento de las camas -'nos podemos permitir reducir el número en periodos vacacionales'- para descartar el tercer centro. 'Los problemas que surgen ahora los resolvemos pero a medio plazo van a hacer falta camas para crónicos. Cada vez vivimos más y cada vez hay más gente sola', señala. El cirujano Mariano San Vicente, director médico de la Clínica Álava, va aún más lejos y pronostica que 'en 3 ó 4 años la demanda de camas para crónicos va a ser explosiva'. 'Entre los hospitales de agudos y las residencias hay un hueco por cubrir'. En este punto, llama la atención de la Diputación y el Gobierno vasco sobre su centro, 'en el que se podrían duplicar las plazas'.

Mientras que el vicepresidente de la Sociedad Vasca de Urología y jefe del servicio de Santiago, Javier Extramiana, se desmarca de la mayoría y asegura que 'con rachas malas, la atención de la sanidad pública alavesa es 'más que suficiente', el presidente del Colegio de Médicos de Álava exige un estudio 'serio antes de hablar de nuevas estructuras físicas'. 'Hay que analizar muchos factores: las dotaciones de camas, de personal, las sobrecargas de trabajo, el aumento de reclamaciones, los servicios que no tenemos -como cirugía torácica o cuidados paliativos-... A lo mejor, nos damos cuenta que aumentando la plantilla y sacando Santiago del centro, que no pinta nada, mejoraría sustancialmente la situación', propone Kepa Urigoitia.

Terra Actualidad - VMT

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