La oferta de viviendas nuevas y libres en Vitoria se reduce a 250 pisos
Las inmobiliarias vitorianas han reducido aún más en los últimos meses las escasas promociones de pisos libres nuevos que ofertan a la clientela. Si a comienzos de año su reserva se ceñía a 350 viviendas, ahora indican que no manejan más de 250.
Sin embargo llevan dos años aumentando su cartera de casas usadas, que ya ha superado el millar, frente a las 800 que ofrecían a finales de 2005. En los últimos meses, y como resultado de este proceso, el precio medio de las de segunda mano alcanza ya los 300.000 euros, muy similar al de las nuevas.
Y es que en los últimos tres años han sido más demandadas, por su mayor proximidad al centro y hasta hace poco por su precio, las viviendas con veinte o treinta años de antigüedad situadas en el Ensanche que las recién acabadas en Lakua y los barrios de Salburua y Zabalgana. Por eso han tenido aumentos de precio mayores que las listas para estrenar.
Las nuevas 'se promueven con cuenta gotas desde hace tiempo, pero ultimamente los promotores aún se lo piensan más', explica Jaime Rubias, el presidente de los agentes inmobiliarios de la provincia. En la medida en que se culmina la edificación en el polígono de las torres de Salburua y en los más adelantados de Zabalgana, la oferta se reduce. De las 140 que había a la venta en Zabalgana a comienzos de año, ahora se ofrecen sólo 70.
'En Lakua y los nuevos barrios sigue costando mucho vender lo nuevo, por lo que yo creo que los promotores están ajustando la oferta a la demanda existente', explica Gregorio Larrañaga, de Delfos. Así logran evitar el riesgo, cada vez más acentuado, de tener que recortar precios. En el sector de Lakua situado frente al hotel han parado una obra antes de adoptar esa medida, y en otra hacen reservas con 6.000 euros de depósito, cuando lo normal es pedir el 30% del precio. Lo llamativo es que en los últimos meses el enfriamiento está extendiéndose a la segunda mano.
El mercado de casas usadas vivió un momento álgido a partir de 2003, pero desde finales de 2005 muchas permanecen meses en el mostrador sin encontrar comprador. 'Es difícil que las vendan si no rebajan el precio. Algunos prefieren retirarlas', explica Rubias. Se trata de personas mayores que no tienen prisa por vender.
El presidente de los agentes explica que el aumento de las viviendas sorteadas y la mayor frecuencia de las rifas, junto al aumento de precio de las usadas, 'está desbaratando un mercado que venía dando alguna salida a parejas jóvenes no afortunadas en los sorteos'.