Alertan de la gran cantidad de niños hiperactivos que está sin diagnosticar
¿Qué síntomas tiene? Dificultad o incapacidad para prestar atención y concentrarse, alto nivel de actividad, fácil distracción e impulsividad. ¿Cuáles son sus consecuencias? Si no reciben un tratamiento adecuado, afecta al rendimiento escolar que desemboca en fracaso escolar, a las relaciones sociales y al estado emocional del niño Tienen una autoestima muy baja y algunos padecen depresión. Ser padre nunca ha sido fácil. Hasta ahora no se ha recibido una educación para formarse como tales, por lo que es más que frecuente que las conductas negativas de los menores se achaquen al trabajo educacional que los padres han desarrollado con ellos.
Pero en muchas ocasiones, los comportamientos anormales de los niños no son educacionales, sino genéticos o de salud, pero tal es el grado de desconocimiento que quedan sin diagnosticar y, además, reciben la indiferencia de educadores y facultativos.
Y esto es lo que está ocurriendo en la actualidad con los niños y adolescentes que sufren trastornos por déficit de atención e hiperactividad, un trastorno que suele ser confundido con un mal comportamiento de los afectados, que vienen siendo injustamente acusados de maleducados, desobedientes, consentidos o mimados cuando, en realidad, estos niños carecen de habilidades sociales para relacionarse con los demás, no cuentan con amigos por su impulsividad, tienen una baja autoestima y, de no ser tratados correctamente, están condenados al fracaso escolar.
La hiperactividad es un trastorno psiquiátrico con origen biológico, probablemente a nivel cerebral y con transmisión genética, que se puede detectar en aquellos niños que presentan dificultad o incapacidad para prestar atención y concentrarse, tienen un alto nivel de actividad inadecuado para su edad, se distraen fácilmente y son muy impulsivos. Por lo general, la hiperactividad se presenta antes de los siete años y se puede diagnosticar observando en el niño una serie de conductas que permanecen en él a lo largo de seis meses: es inquieto, se mueve mucho, se distrae con facilidad, no termina las tareas, es impulsivo por naturaleza y habla constantemente.
Debido precisamente al gran desconocimiento que existe sobre este trastorno psiquiátrico en la sociedad en general, y en el ámbito escolar en particular, hace más de ocho meses se constituyó en Albacete la Asociación de Padres y Niños con Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (Apandah), que trabaja para dar a conocer este trastorno y, fundamentalmente, para reclamar la colaboración y la intervención de la comunidad educativa, con el fin de evitar en estos niños el fracaso escolar. En este sentido, las dirigentes de Apandah, Dolores Díaz, Loli Mayoral y María Dolores García Solana, significaron que la hiperactividad es la 'gran desconocida' a nivel educativo, médico y familiar, a pesar de que estos tres ámbitos tienen que estar coordinados para que los afectados reciban los tratamientos adecuados. 'Hay que seguir una serie de pautas en las que tienen que intervenir padres, maestros, orientadores, psicólogos, pedagogos para que los niños, además de tomar su medicación, reciban un tratamiento que minimice su déficit de atención', explicaron desde Apandah, que consideraron 'imprescindible y determinante' el papel que en este trastorno tienen que jugar maestros y profesores.
Reglas como tener al niño cerca del maestro para que se despiste menos en clase; tenerlo más ocupado con actividades diferentes; y facilitarle habilidades sociales para mejorar su relación con los demás son las claves para mejorar este trastorno, que según la asociación afecta a un 3 por ciento de las niñas y a un 5 por ciento de los niños, por lo que es probable que en un solo aula haya entre 1 y 3 menores hiperactivos.
Por su parte, Apandah contribuye con talleres para afectados en los que se trabaja la atención, la impulsividad y la reflexión. Además, acaba de estrenar un servicio de psicopedagogía para padres y niños, donde se podrá conocer cómo actuar en casa y las pautas a seguir por parte de los padres, que sufren «mucho agobio y muchas crisis de ansiedad».
Asimismo, Apandah ha puesto en marcha una Escuela de Padres, que ofrecerá charlas-coloquios cada quince días, como la que tendrá lugar el próximo viernes, 27 de enero, a cargo de Alicia Juan, del Teléfono de la Esperanza, que hablará sobre La familia educadora.