La Universidad. Espacio para la ciencia, la cultura y la sabiduría por excelencia. Bibliotecas, seminarios, charlas, exposiciones y museos encuentran en esta institución su mejor marco. Expertos, profesores, catedráticos y estudiantes son los que cada jornada hacen posible su funcionamiento. Pero los miles de coches aparcados diariamente pueden resultar un potente imán para que otros personajes, normalmente ajenos a las matemáticas o a la literatura del siglo XIX, decidan acercarse al campus de San Vicente: los cacos.
El pasado lunes, un estudiante de Magisterio denunció el intento de robo de su vehículo con un modo de actuación muy sofisticado. Tras acabar sus clases, el joven se dirigió hacia el aparcamiento donde estaba su coche, el situado junto a la rotonda de la Universidad, junto a la autovía. Intentó abrir con el mando a distancia, pero no pudo. 'Pensé que se me había acabado la pila, así que abrí manualmente con la llave', explica el chico a este diario.
Al sentarse en su asiento notó 'que estaba muy lejos del volante', pero el susto llegó cuando miró hacia abajo y vio una pieza metálica 'del tamaño, color y forma de un corcho de botella' en el suelo. 'Habían arrancado de cuajo la pieza hembra donde inserto la llave para arrancar el coche', dice sorprendido.
El joven avisó al vigilante de seguridad que estaba en la caseta junto al aparcamiento y llamaron a la Policía Nacional. Los agentes, tras realizar el informe, le explicaron que los cacos 'no habían tenido que forzar la puerta pues disponían de algún aparato para abrirla como si tuvieran el mando. Limpio, sin virutas o quemaduras. El caso es que entraron sin forzarla ni llamar la atención'. De hecho, 'nadie vio nada entre las 09:00 horas y las 13:00 horas, rato que estuvo el coche aparcado, ni siquiera la vigilante de seguridad de la caseta, que estaba a cuatro calles del coche, vio algo raro'.
El estudiante asegura que los ladrones no consiguieron llevarse el vehículo por 'un sistema antiarranque que tiene', ya que es un coche de gama alta. 'Pero uno de gama normal se lo habrían llevado sin problema', insiste.
Esta teoría no es compartida por Victoriano Peiró, director de seguridad y calidad medioambiental del Vicerrectorado de Infraestructuras de la Universidad de Alicante: 'El ladrón desistió al ver patrullar a un equipo de seguridad'. Peiró cree que los cacos que intentaron robar el vehículo del estudiante de Magisterio 'no son novatos, el sistema que utilizaron para abrir el coche es muy sofisticado', por lo que 'una vez abierto, si no se lo llevaron es porque vieron a los de seguridad'.
El joven, por contra, cree que las medidas de seguridad del campus 'son insuficientes' y que 'no hay cámaras' en las zonas de aparcamiento'. Pero el director de seguridad de la UA desmiente esa información: 'Sí que hay cámaras, pero no podemos decir dónde porque sería negativo'.
Además, en las zonas de aparcamiento 'hay casetas con un vigilante y rondas continuas' que garantizan la seguridad en estas áreas. Hay 'unos cinco vigilantes por cada facultad o escuela y sus alrededores'. Esto desmiente también la creencia del estudiante de que 'sólo hay un vigilante por aparcamiento', ya que además de los que tienen asignada una facultad, hay guardias fijos y grupos patrullando. Además, hay cámaras en diferentes puntos del campus, no sólo en las zonas de estacionamiento.
El director de seguridad de la UA asegura que 'la vocación del campus es la de un espacio abierto las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana para la gente de la Universidad y para la sociedad alicantina'. Ese hecho convierte a la UA 'en casi una ciudad'. Pero el recinto no comparte con las urbes el nivel de delincuencia, ya que 'el índice de siniestralidad es inferior al de cualquier barrio de Alicante o San Vicente'.
El intento de robo del vehículo del estudiante de Magisterio el pasado lunes es algo que 'existe, pese al buen sistema de seguridad que tenemos', admite Peiró. Pero el 'sofisticado' sistema utilizado por los cacos en esta ocasión, sobre el que el experto en seguridad asegura que su equipo 'no tenía constancia', hace complicada su detección porque 'no se les ve forzando el vehículo'.
El joven universitario asegura que ya ha dado la voz de alarma entre sus compañeros y que 'han mandado una circular interna para los profesores advirtiéndoles' de lo sucedido 'y con recomendaciones' de seguridad para sus vehículos.
Peiró ha anunciado que las medidas de seguridad 'se van a reforzar, con más cámaras, alarmas y sistemas anti intrusión', aunque estas mejoras ya estaban previstas antes del intento de robo del pasado lunes. El estudiante de Magisterio, que prefiere prevenir pese a que ha podido conservar su coche, asegura que va a ponerse 'una barra antirrobo, por si acaso'.