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Según explicaron los abogados de ambas partes, la decisión se tomó al comprobar que la mujer, que entró aparentemente tranquila al juzgado, no se encontraba en condiciones de declarar. 'No era capaz de construir una frase', afirmó su letrado, Joaquín Galán, quien confirmó que, en el momento de la detención de la vecina de Benejúzar, que se produjo en Alicante el lunes por la noche, habían quedado para que esta se entregara al juzgado de guardia de la capital después de estar en busca y captura durante todo el día. Galán comentó que, en el momento de la detención, la mujer presentaba un fuerte cuadro de ansiedad y que pasó una noche muy mala. Por ello fue medicada para reducir la ansiedad, lo que al parecer fue suficiente para que los forenses y la juez titular decidieran aplazar su declaración otras 72 horas. 'Sólo recuerda que fue a comprar la gasolina y un resplandor, de ahí no la sacas'. El abogado defensor de Mari Carmen explicó que la mujer no recuerda nada y que tampoco sabe cómo llegó hasta Alicante. Fue el propio letrado quien tuvo que localizarla 'y la convencimos para que se personara en el juzgado de guardia', comentó. Una versión que dista mucho de la impresión que se llevó el abogado de la acusación, Antonio Martínez Camacho, quien en su momento defendió a Antonio C. V. S. cuando se produjo la violación de la niña. 'Van a decir que fue un trastorno mental, pero hay una reiteración delictiva, ya que anunció que lo iba a quemar y que era una deuda que tenía pendiente desde hace siete años'. No obstante, Martínez Camacho no reveló que cargos va a presentar contra Mari Carmen G., ya que 'no sabemos si será un homicidio en grado de tentativa, un homicidio o un asesinato', argumentó. El abogado pidió que no se entre 'en una dinámica de simpatía con estas acciones, porque el ojo por ojo y diente por diente se carga el estado de derecho'. En cuanto a las versiones de que había habido una provocación por parte de A. C. V. S. a la supuesta agresora, ninguno de los letrados la dieron como verídica. Martínez Camacho argumentó que no le consta ningún tipo de acoso a la mujer por parte de su defendido. 'No hay ninguna declaración testifical de que la provocara', afirmó. Por su parte, la defensa dijo: 'No creo que haya habido provocación, sino que fue una coincidencia el verlo que provocó y shock muy fuerte'. Galán también comentó que no existía una orden de alejamiento del hombre contra su víctima y que fue él el que acudió al bar en el que, a diario, desayuna el marido de la supuesta agresora 'cuando él es de otro barrio'. Desde que A. C. V. S. fue condenado por la violación de la niña, ambas familias continuaban en litigio. 'Él tenía que pasar una indemnización, pero vendió su casa y se declaró insolvente. Por ello, había interpuesta una querella por alzamiento de bienes que no se ha resuelto todavía', explicó el abogado.
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