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El vino de Matola despierta interés en los mercados australiano e inglés


La calidad de la cosecha de este año es superior por el calor a la pasada El bodeguero trabaja en un vino blanco y no aumenta la producción Una edición especial de 1.500 botellas numeradas de vino tinto, envejecido en barricas de roble, realizada como homenaje a la Dama de Elche con motivo de su cesión temporal, ha colocado al viticultor ilicitano Jaime Soto en una encrucijada, donde el amor a la tradición y la afición se están deslizando hasta la profesión.



El envío por parte de industriales del calzado de algunas botellas a todos los rincones del mundo ha permitido dar a conocer este vino, de un color rojo intenso, con sabor a frutas, con matices balsámicos y de regaliz, a algunos expertos e importadores de Australia y Gran Bretaña. Uno de ellos se desplazará pronto a la provincia y a Elche para conocer los vinos de denominación de origen de Alicante, en los que están incluido los caldos de Soto.

Jaime y su padre son los dueños de la Bodega Faelo, de Matola, una pedanía que hasta los años setenta del pasado siglo era conocido por su producción de vino y la calidad de algunos de sus caldos. Posteriormente, la vid dejó de interesar a los agricultores que la sustituyeron por almendros, naranjos y granados. Pero, la familia Soto siguió cultivando sus cepas y elaborando su propio vino para consumo propio y de amigos y vecinos.

Jaime, un enamorado de la tradición familiar, quiso dar un paso más hace cinco años. Quería crear un vino, con su marca, un crianza que resumiera en color, aroma y cuerpo el paisaje de la pedanía ilicitana de Matola. Cinco años después, el joven viticultor ha recorrido parte del camino. Patentó su marca La Dama y ahora, otras dos, sobre la que mantiene todavía cierta discreción porque está trabajando en la elaboración de los vinos correspondientes. Intenta conseguir un blanco, cuyas características recordarán en los paladares las sensaciones del Chacolí.

'Mi ilusión es lograr un vino que ponga en valor los productos del mar, en particular la paella de marisco', precisa Soto que dice discrepar de los que acompañan la degustación de dicho plato con vino tinto. Su otro proyecto, con marca ya patentada, es un rosado de Matola. Ambos forman el nuevo reto de la bodega para los próximos años.

Actualmente, la familia Soto saca una media de 15.000 litros de vino por temporada, de los 16.000 metros cuadrados de viñas que tiene plantadas en la pedanía de Matola. La explotación es muy pequeña, pero no hay intención de ampliar. Muy al contrario, insiste Jaime, 'posiblemente se recorte'.

Su reto personal es elaborar un vino de autor. Para ello hay que mejorar la calidad. Casi la mitad de las cepas han sido injertadas. Además del tempranillo, del monastrell y de algo de garnacha, se está introduciendo el caverné sauvigon. Se pretende disminuir el punto de aspereza que tiene el vino tinto, muy característico del terreno y de clima de la zona.

Este año, la primera semana de vendimia y de pisada está evidenciado una buena cosecha. El mucho calor del verano y su evolución actual ha dado una uva dulcísima. La familia Soto está satisfecha, aunque precisa que habrá que esperar a principios de noviembre para hacer la primera prueba del mosto y seleccionar. Sólo se embotella una tercera parte de la producción. El resto se consume a granel.

Terra Actualidad - Vocento/VMT

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