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La edad media de los usuarios de la entidad se sitúa en torno a los cuarenta años; pero en el caso de quienes se enganchan a las nuevas tecnologías, los afectados que acuden suelen ser jóvenes que no llegan a los treinta. Por regla general son las familias las que se dan cuenta de que algo funciona mal, se informan antes y les acompañan al centro para tratar de que les ayuden a salir de su problema. 'Casi siempre son los padres los que se alarman y vienen a consultar, es difícil que uno solo busque solución', reconoce. La psicóloga explica que los jóvenes atendidos suelen tener un trabajo y utilizan el ordenador 'y con él se han aficionado al ocio que proporciona'. En estos casos explica que llegan a perder todo el interés por cualquier otra cosa que no sea esta actividad. El caso de la adicción al teléfono móvil es minoritaria. En la asociación sólo han atendido a una persona que se gastaba buena parte del sueldo en enviar mensajes a través del teléfono y muchas veces con personas desconocidas. En esta ocasión descubrieron que el afectado tenía dificultad para comunicar sus problemas y se desahogaba a través de los mensajes anónimos a otras personas. El tratamiento para los afectados por una dependencia a la tecnología es muy similar al que se aplica a los jugadores patológicos, según explica Rosa Montesinos, 'porque los criterios y el diagnóstico son iguales. Ambos están obsesionados de la misma forma'. La psicóloga incide en que en ambos casos pasan mucho tiempo con el motivo de su adicción, están obsesionados, pierden horas de sueño por estar conectados en Internet o con los videojuegos, se concentran poco en otras actividades además de que pierden interés en otras cosas. 'Pierden concentración e interés por el trabajo, rinden menos, mienten sobre el tiempo que han estado conectados', añade la profesional de Vida Libre. También el tratamiento es similar al que se aplica a los jugadores patológicos, aunque se diferencia en que el objetivo a conseguir por un ludópata es la abstinencia definitiva, mientras que en el caso de las tecnologías se trata de llegar a un autocontrol, ya son herramientas de trabajo o de utilidad. 'Recomendamos que hagan deporte y actividades en las que se relacionen con otra gente; deben cumplir unos límites', concluye la psicóloga. Vida Libre ha celebrado un día de fiesta en el parque El Palmeral, una actividad que efectúan todos los años, y que éste se centró en la prevención a los juegos adictivos. La presidenta de la entidad, Áurea Pastor, resume el objetivo de la actividad: 'es mentalizar a la población infantil y juvenil y a sus padres de que el ocio no se resume en mirar la tele, que se puede jugar con los hijos, se pueden hacer manualidades, ver teatro, porque nos hemos dado cuenta que los niños necesitan jugar, los padres pasan de estas cosas y a la larga vienen las adicciones a los videojuegos, Internet, y eso les lleva después a los juegos de apuestas'. En la jornada han tratado de transmitir que se debe de tener control y hacer un buen uso de las tecnologías. La presidenta de Vida Libre reconoce que la actividad lúdico festiva es la más importante que la entidad celebra en todo el año, por ser un acto distendido y de comunidad. Y a pesar de la amenaza de lluvia, más de un centenar de personas entre adultos y niños compartieron la mañana y conocieron la asociación en el templete del parque donde se desarrollaron talleres de manualidades para los más pequeños, además de una representación de títeres y otra de cuentacuentos. La organización del evento corre a cargo de voluntarios de la asociación, que a su vez son personas que han necesitado la ayuda de la misma y han logrado alejar su adicción. Para la organización la entidad contó con el apoyo económico de la CAM. Al evento ha acudido la concejal de Acción Social, Asunción Sánchez Zaplana, quien elogia la eficacia del trabajo realizado por Vida Libre, asociación a la que el Ayuntamiento apoya desde su creación en 1991. 'Tienen una organización muy seria, que funciona muy bien y que emplean muy bien los fondos públicos'. Destaca que el trabajo no se centra sólo en los afectados, sino también en sus familias 'porque los dos sufren'. Y elogia el número de voluntarios que ayudan a organizar el día festivo, además del trabajo que aportan en la propia asociación ayudando a personas afectadas por la ludopatía.
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