120.000 alumnos y 11.500 docentes inician el día 11 un curso que recupera las antiguas notas
Dos jueves consecutivos darán los pistoletazos de salida del próximo curso escolar para más de 120.000 alumnos y de 11.500 profesores asturianos. El jueves, día 11, será el turno de volver a las aulas para los alumnos de Infantil y de Primaria. El jueves 18, justo una semana más tarde, les tocará a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato coger la mochila.
Si el comienzo del curso 2007-2008 -en el que aumentaron las matriculaciones por primera vez en el último cuarto de siglo-, estuvo marcado por el inicio de la aplicación de la Ley Orgánica de Educación (LOE) y, sobre todo, por una asignatura, Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que empezó a impartirse a 8.000 alumnos del tercer curso de la Educación Secundaria Obligatoria en Asturias, el de 2008-2009 será el del estreno de Ciencias para el Mundo Contemporáneo.
Con esta nueva materia común en Bachillerato -y por tanto de obligado cumplimiento por los casi 13.000 estudiantes de las tres modalidades del ciclo: Ciencias y Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales y Arte- se pretende que los alumnos refuercen sus conocimientos científicos y despertar más vocaciones para la Ciencia.
Tras la inclusión de la Religión ya en el horario lectivo obligatorio, las principales novedades en este ciclo pasan por el llamado curso-puente, que se traduce en que quienes finalicen primero con tres o cuatro asignaturas suspensas podrán repetir el curso completo o matricularse de las asignaturas suspensas a las que añadirán nuevas materias de segundo.
Eso en cuanto al Bachillerato, porque el 'progresa adecuadamente' y el 'necesita mejorar' tienen sus días contados en Primaria, donde no habrá puntuaciones numéricas exactas, pero sí boletines que los padres recibirán al final de cada evaluación donde aparecerán notables y sobresalientes, suficientes e insuficientes.
Otra novedad serán dos informes que reflejarán la evolución de cada alumno durante los seis cursos del ciclo. Además, los estudiantes únicamente repetirán un curso a lo largo de toda la etapa y sólo podrá ser al final de uno de los tres ciclos en los que se dividen los seis años de Primaria. Esto es: en segundo, cuarto o sexto. Así, si un alumno que termina sexto y que ya ha repetido una vez no ha alcanzado los objetivos exigidos para Primaria, pasará de todas formas a Secundaria, donde se le facilitará un apoyo especial. En Secundaria, Educación para la Ciudadanía llegará al cuarto curso. Esa será la gran batalla de la Consejería de Educación, de nuevo con la Religión como trasfondo, en un ciclo en el que el número de asignaturas con las que un alumno pasará de curso o se titulará dependerá del instituto en el que se matricule, por lo que un estudiante de cuarto con dos materias puede pasar a Bachillerato o repetir. También pueden pasar con tres si así lo decide el correspondiente equipo de evaluación.
Las asignaturas se han convertido, además, en áreas de conocimiento. De esta forma, un estudiante con los cuatro años de Lengua suspensos sólo tendrá una materia pendiente, no cuatro. Otro cambio a partir de tercero de ESO es la división del área de Ciencias de la Naturaleza, que deja de ser una asignatura para ser Biología y Geología por un lado y Física y Química por otro. Se evalúan independientemente, pero computan como una sola materia. Y otros que vuelven a septiembre en la ESO son los exámenes extraordinarios.