La tuneladora llega al pozo de extracción y culmina los 3.800 metros de la galería del metrotrén
Las obras del metrotrén en Gijón marcaron ayer un hito con la salida a la superficie de la tuneladora. La voluminosa máquina volvió a ver la luz solar después de permanecer más de dos años y medio en las entrañas de la ciudad. El reloj marcaba las 13.11 horas cuando la pared en la base del pozo de extracción, la más próxima a la calle del Pintor Mariano Moré, cedió con un estruendo ante el empuje de la cabeza de corte de 'Noega', chorreante de agua y espuma. Un penetrante olor a encierro invadió la cavidad excavada junto a la playa de vías frente al Museo del Ferrocarril.
La mole mecánica, con un diámetro de 10,56 metros, quedó calada en el fondo del foso entre los aplausos y vítores de medio centenar de trabajadores de la asistencia técnica de Fomento y de Acciona Infraestructuras, entre los que se encontraba el director de las obras, el ingeniero de caminos Alejandro García Campuzano. Talmente parecía una inauguración oficiosa del túnel.
Con esos últimos avances de la máquina perforadora quedó completada la galería subterránea de 3,8 kilómetros entre Viesques y Poniente, además de darse por iniciada la operación para desmontar y extraer en piezas el ingenio mecánico de fabricación alemana.
Las labores para recuperar los elementos principales de la tuneladora se prolongarán, según las previsiones de Fomento, hasta finales del mes de enero. Ayer por la tarde llegó al solar, propiedad del Grupo Masaveu, una de las dos grúas de gran porte que serán necesarias para la fragmentación y posterior extracción de 'Noega'.