Un micromundo del modelo de Estado que promueve el PSC: Un madrileño, un vasco, un asturiano y un catalán. Todos ellos impulsores del encaje de la nación catalana en una España plurinacional. Y todos ellos defensores del espíritu reformista del ex ministro socialista, Ernest Lluch, asesinado por ETA hace cinco años y en cuyo homenaje coincidieron ayer en la sede de la calle Nicaragua el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall; el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza; el ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo, y el 'padre' de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón. Luego se unió el ministro de Industria José Montilla.
Un acto en el que fue inevitable aludir a la reforma del Estatut catalán y al proceso de paz en el País Vasco. Dos cuestiones sobre las que Lluch habría tenido ideas muy claras. 'Digan lo que digan los señores que manipulan a las víctimas (en alusión al PP), Lluch defendió la única solución al problema de ETA: el diálogo y la negociación', aseguró Santiago Carrillo, quien acusó a los populares de 'necesitar del terrorismo para recuperar la mayoría electoral'. El histórico dirigente comunista también expresó su apoyo al nuevo Estatut. 'Hay mucha gente más allá del Ebro que sabe que Cataluña es una nación, que vivimos en un Estado plurinacional, pero también entiendo que algunos catalanes, al sentir la hostilidad de otros, que prefieren el capital alemán al catalán (alusión a la OPA sobre Endesa) digan: 'Si no nos queréis, ¿por qué nos obligais a estar en este Estado?'. Y bromeó respecto al hecho de poder haber volado desde Madrid a Barcelona 'sin encontrar ninguna barrera'. Carrillo dijo entender mejor el nacionalismo de los dominados que de los dominadores. No resisto el nacionalismo español, porque pertenece a la vieja derecha que ha gobernado este país durante siglos. Ese es el nacionalismo más peligroso'.
Herrero de Miñón se definió precisamente como 'nacionalista español', pero expresó su convencimiento de que 'el mejor servicio que puedo hacer a esa España es reconocer la nación catalana'. En este sentido, acredió al PSC y a Pasqual Maragall 'esa idea de Prat de la Riba respecto a la 'la España grande'' y recordó que Ernest Lluch 'demostró que otra España es posible, una España que se gestó desde Cataluña'. En su opinión, con el Estatut 'no se rompe nada. Lo que va en interés de Cataluña es bueno para los intereses de la España plurinacional'.
Por su parte, Odón Elorza advirtió de que las noticias sobre el final de ETA 'aún pueden tardar', pero 'lo que ya no es posible es dar un paso atrás'. 'Duele pensar -añadió - que Lluch no podrá ver el final del terror. Pero deberemos saber que el Estado de Derecho se mantuvo firme y que cada muerto supuso un golpe al camino de la paz y un paso hacia la destrucción de ETA'. Para el alcalde donostiarra, el Partido Socialista 'es el único que puede articular la España plurinacional', por lo que instó a la unidad de todos los socialistas, 'porque será la mejor garantía de que nuestra estrategia llegue a sus últimas consecuencias'.
'Reformismo apasionado'
Pasqual Maragall defendió la idea de una 'España federal, lleve el nombre que lleve' y abogó por el 'reformismo honesto y apasionado' de Lluch. El presidente catalán destacó la importancia del pacto logrado hasta ahora en la reforma estatutaria y valoró positivamente la masiva manifestación celebrada el pasado fin de semana en favor del Estatut. No obstante, reconoció que 'atravesamos por una situación complicada, pues partimos de un texto ambicioso aprobado el 30 de septiembre en el Parlament y que se situaba al límite de una interpretación favorable de la Constitución'. El líder socialista explicó que el Consell Consultiu limpió las posibles inconstitucionalidades del texto, 'aunque es posible que quede alguna más'.