La Diputación 'no tolerará' poblaciones de lobos en zonas ganaderas de Vizcaya
Los apoderados de Agricultura y Medio Ambiente de las Juntas Generales de Vizcaya discutieron ayer largo y tendido sobre la caza de jabalíes, corzos y palomas torcaces, pero el protagonismo recayó, una vez más, en la especie animal más temida por los ganaderos de nuestro territorio: el lobo. El diputado de Agricultura compareció, a petición del PP, para explicar los ataques protagonizados por este predador en los últimos cuatro años y la política de compensaciones establecida para los baserritarras que han visto diezmados sus rebaños.
Eusebio Larrazabal afirmó que entre el 5 de enero de 2003 y el pasado 7 de noviembre los lobos realizaron 360 ataques, registrados únicamente en la comarca de Las Encartaciones y el área del Gorbea. Procedentes de la zona alavesa de Sierra Salvada y los valles burgaleses de Losa, Mena y Montija, además de montes colindantes de Cantabria, estas manadas mataron 224 cabezas de ganado e hirieron a 77, además de provocar la desaparición de otros 59 ejemplares. Daños a los que hay que sumar, recalcó Larrazabal, 'otro tipo de pérdidas', especialmente en lo que respecta a 'la calidad de vida' de los pastores, cuya dedicación laboral ha sufrido un drástico cambio por la 'presión' del lobo, que ataca, sobre todo, a la cabaña ovina y caprina, aunque también se han registrado 'ataques aislados' a ganado bovino y caballar.
Política de contención
Pero más allá de las cifras, adelantadas por este periódico el pasado mes, el debate gravitó sobre la forma de defender a los ganaderos y qué hacer en caso de que los lobos accedan a los montes vizcaínos, puesto que los expertos han concluido sobre la inexistencia de 'manadas establecidas' en la provincia.
Frente al 'exterminio' que, a juicio del PP, practica la Administración foral con el lobo, todos los demás partidos -PNV, PSE, EA e IU- aplaudieron la política de 'contención' del departamento de Agricultura. Y Larrazabal dejó claro que no piensa variarla un ápice: 'La presencia del lobo en nuestro territorio no es compatible con las prácticas ganaderas', por lo que, advirtió, no parece 'razonable tolerar' poblaciones de estas especies en zonas donde coincida la posibilidad de 'daños de consideración' a los rebaños. En el caso de que las medidas preventivas no surtieran efecto, las Juntas respaldaron la continuación de las batidas. 'Son las armas por las que hay que apostar, junto a la subvención de pólizas de seguro'.
Sin embargo, esta alternativa le parece 'de otra época' a Arturo Aldekoa. El representante del PP instó a la Diputación a 'explorar' soluciones sondeadas en otras comunidades. Destacó la concesión de ayudas a los baserritarras para la adquisición de perros mastines y la creación de centros de estabulación y corrales para proteger a los animales de eventuales ataques. 'No se puede defender sólo los intereses de los ganaderos y aniquilar una especie que forma parte de nuestra historia'. Aldekoa tachó de 'limitados y puntuales' los daños causados por el lobo. 'Por comerse una oveja no hay que exterminarle. Luego vemos delfines en Japón comiéndose peces y nos parece fatal', dijo.
Pero el PP se quedó solo, como en su exigencia de instar a la Diputación a que renuncie a autorizar la caza de la paloma torcaz en la contrapasa. Larrazabal recordó a Aldekoa que 'no tiene intención' de permitir esta modalidad hasta que el Tribunal Superior del País Vasco se pronuncie 'definitivamente' después de que la Comisión Europea expedientara a España por permitir la caza en contrapasa en Vizcaya.