Una sonora cacerolada no impide que el quinto metanero llegue a Reganosa
El lema en Ferrol, aunque de momento no puede ser el 'no nos moverán', sí grita 'no nos callarán'. Para muestra, la 'cacelorada-tamborrada' que tuvo lugar ayer pasadas las 16.30 horas en el muelle de Curuxeiras, donde más de un centenar de personas pertenecientes al Comité Ciudadano de Emergencia de la ría acudieron pertrechados de ollas, mazos y silbatos para protestar por la entrada de un buque metanero a la ría, hasta Punta Promontoiro, en Mugardos, donde Reganosa tiene ubicada su planta gasista.
La enérgica repulsa no llegó, empero, a los niveles de ocasiones anteriores, ya que los mariscadores ferrolanos congregados permitieron que el metanero 'Cádiz Knutsen' enfilase la bocana de la ría para abastecer a la regasificadora con los 58.000 litros de gas natural licuado que transportaba en sus bodegas. Pese a que el día anterior Bernardo Bastida, el patrón mayor en funciones de la Cofradía ferrolana, hiciese pública la misiva remitida al conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, en la que se amenazaba con interrumpir el paso a los gaseros si la Xunta no compensa a los miembros del pósito por las pérdidas que acarrea el tránsito de buques sobre su fuente de ingresos, el 'Cádiz Knutsen' atracó ayer al filo de las 17.00 horas ayudado por varios remolcadores y escoltado por una patrullera de la Guardia Civil.
El segundo metanero que accede a la planta gasista esta semana, con 270 metros de eslora, aprovechó la primera pleamar diurna que permite la navegación por el estrecho canal de la ría ferrolana hasta Reganosa, punto en el que giró sobre sí mismo para colocarse con la proa hacia el exterior de la ría e 'inyectó' su gas a la factoría. El buque ya accedió a las instalaciones de Mugardos el pasado 21 de junio, y es el quinto que completa su entrada a la ría desde que la planta de Reganosa entrase en fase de pruebas, si bien fuentes de la compañía manifestaron que ya ha iniciado la inyección de gas a la red nacional.
Mientras el gasero navegaba, en el muelle nadie se quedó callado. Carmelo Teixeiro, portavoz del Comité Ciudadano, consideró que Reganosa supone una 'amenaza permanente de día y de noche' para la población próxima a la planta, por lo que demandó con encono su traslado al Puerto Exterior de Caneliñas. Teixeiro evocó la intención del Comité de continuar las protestas hasta 'ganar la batalla' y desmintió las declaraciones de las autoridades, vindicando que Reganosa no es 'estratégica' para Galicia, ya que la Comunidad aún dispone de otra década por delante para contar con una instalación de este tipo, pero en un lugar más seguro (también desde el punto de vista medioambiental) para la población, y menos pernicioso para la riqueza pesquera y marisquera que su actual localización.
Coreando esa idea, idnignado se mostró también Humberto Fidalgo, de la Asociación de Ecologistas de Galicia (Adega), quien no tuvo remilgos para acusar a Emilio Pérez Touriño y su Ejecutivo de poner en 'peligro' a los ciudadanos de Ferrol. Fidalgo confió en que la reciente visita al municipio del ministro de Industria, Joan Clos, al que el Comité le hizo entrega de un dossier completo de documentación contraria a la planta de gas, dé algún resultado. Los mariscadores, en pie de guerra, no descartan ahora volver a echarse a la mar con sus embarcaciones y torpedear a cuantos gaseros quieran entrar en la ría, a pesar de que habían decretado con anterioridad una tregua a la compañía para intentar llegar a una solución dialogada. Pero ésta tiene previsto que hasta finales de año accedan a la instalación once gaseros más.