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-Si al PNV le parece normal esta acumulación de patrimonio y le parecen congruentes y suficientes las explicaciones dadas por Jon Jauregi, ellos verán. Yo desde luego percibo que la sociedad guipuzcoana está en otra clave. La gente nos pide, más que nunca, ser transparentes. Y no me estoy refiriendo sólo al tema de Jauregi, sino en general a la imagen lamentable que se está dando a veces desde la política. -Jauregi ha ofrecido datos sobre su patrimonio. ¿Cree que ha aclarado las dudas? -Por una parte, Jauregi ha confirmado que sí posee ese patrimonio y, por otro lado, ha demostrado que, al parecer, a día 22 de febrero, la declaración sobre su casa de Jaca estaba regularizada. Lo que me parece fundamental es cuándo se ha producido tal regularización. En función de la respuesta a tal duda, las consecuencias serían distintas -Joseba Egibar ha pedido responsabilidades en la Diputación de Gipuzkoa por la filtración de los datos fiscales de Jauregi. ¿Qué opina? -Yo también soy un ciudadano que deseo que nuestras instituciones funcionen correctamente respetando en todo caso el principio de confidencialidad. A partir de ahí el resto me parecen problemas internos del PNV en los que no debo entrar. Desde el respeto a la persona, al PNV y al medio de comunicación que ha sacado esta información, sí deseo que esta situación se aclare cuanto antes. Más me preocupa el problema de fondo que subyace en todo esto. -¿Cuál es? -Estamos asistiendo a un gran divorcio entre los políticos y la sociedad, la abstención está creciendo mucho -mire por ejemplo las últimas consultas electorales- y debemos reflexionar sobre la labor de la política y los partidos en la sociedad. Como no seamos capaces de darle la vuelta nos vamos a encontrar con un fracaso histórico. Un alcalde guipuzcoano de EA lo compara con la crisis de credibilidad que sufrió la Iglesia después de mayo del 68. Por eso la bandera de regeneracionismo de EA, a favor de la máxima transparencia y de la claridad, valores consustanciales a su manifiesto fundacional, tiene más sentido que nunca en este momento. Lo estamos demostrando en las Juntas Generales de Gipuzkoa, en esta cuestión y en la de la investigación abierta por un posible fraude en la Hacienda de Irun. -¿El PNV debería cambiar de candidato -No soy nadie para proponer fórmulas concretas. Si Jauregi tiene la conciencia tranquila y puede justificar el inmenso patrimonio que ha hecho a sus 42 años, pues estoy deseando que lo demuestre. Si no es así, no soy yo el que ha dicho que sería grave. Ha sido el propio presidente del PNV. -Algunas voces han pedido que los candidatos hagan 'striptease' fiscal con su patrimonio... -Yo no tendría ningún inconveniente en hacer pública mi declaración. Mi patrimonio personal entraría en un papel de fumar. -Arzalluz ha dicho que la cuestión de fondo es que se quiere forzar la retirada de Jauregi para propiciar un acuerdo PNV-PSE. -Me hace gracia que quien en su día pactó con el PSOE, con el PP, el que permitió como presidente del PNV la llegada de Odón Elorza a la Alcaldía de Donostia, el que pasteleó con Del Burgo en Navarra en los años 80, el amigo de Aznar, Cascos, Corcuera y Vera, tenga ahora estas posiciones. -¿Va a ser usted el candidato de EA a diputado general de Gipuzkoa? -Después del congreso de enero comenzamos un proceso de reflexión interna. La propuesta que se ha hecho en torno a mi persona entra dentro de esa lógica y es cierto que una parte importantísima del cuerpo del partido en Gipuzkoa ha propuesto mi nombre y en esas estamos, a la espera de que se den los siguientes pasos. Pero yo ya estoy trabajando en esa clave. -Pero la propuesta tendrá que ser consensuada con la Ejecutiva Nacional... -Eso es así, es un dato innegable, los estatutos están ahí, pero espero que la Ejecutiva Nacional respete la voluntad mayoritaria de EA en Gipuzkoa -¿La confección de candidaturas puede reproducir la histórica conflictividad interna en EA? -La elaboración de listas es conflictiva en todos los partidos y en todos los lugares. La mejor manera de evitar conflictos, que creo y deseo que no se van a producir, es que todo el mundo respete la voluntad de las bases. Con ese respeto a la voluntad de la mayoría no debe haber ningún conflicto. -EA ha proyectado una profunda división interna en relación con el debate de la coalición. ¿No le ha desgastado? -No, ha habido un debate democrático que nos ha enriquecido, que demuestra la pluralidad, la transparencia y la vitalidad democrática de este partido. El congreso ha pasado, y ha aceptado, como no podía ser de otra manera, el resultado, pero sí me gustaría decir que para mí la coalición era un instrumento válido para hacer política y no era un fin en sí mismo. Que no haya salido no quiere decir que deje de tener sentido la línea política que a mí me impulsó a defenderla. -Lo que pasa es que ustedes se lo juegan todo ahora. ¿No les dan vértigo estas elecciones? -Yo nunca he defendido la coalición con el PNV en clave de resultados electorales. Cuando defendíamos esta opción era tras un profundo análisis político de la situación y porque entendíamos que era la mejor manera para que el nacionalismo institucional e histórico que nosotros representamos siguiera liderando este país con fuerza. Tengo confianza en obtener en Gipuzkoa un buen resultado y ser una fuerza determinante de cara al futuro. -La derrota de sus tesis pro coalición en el congreso, ¿ha supuesto una desafección de candidatos afines en Gipuzkoa que no quieren presentarse a la reelección? -No, la pérdida del congreso, y sería absurdo negarlo, ha producido en muchos afiliados una cierta desazón. Pero no conozco ningún caso de alguien que no quiera repetir como concejal, como alcalde o como integrante de una lista electoral por el hecho de que la coalición no se reedite. -Los resultados electorales, ¿servirán para mover las cosas en EA -No sé, más que centrarme en el 28 de mayo, yo estoy centrado en el trabajo de cerrar las candidaturas y en diseñar el programa electoral. Pero, como siempre, los resultados habrá que analizarlos con lupa y extraer conclusiones. -¿Con qué proyecto concreto se presenta EA? -Pues con un proyecto representativo de lo que hemos sido, un nacionalismo responsable, sensato, con los pies en el suelo, honesto, con una raíz ética profunda, que reivindica la labor del nacionalismo institucional. La sociedad guipuzcoana sabe que los hombres y mujeres de EA hemos demostrado saber hacer, y capacidad de gestión. Nosotros abogamos por una Gipuzkoa innovadora, sostenible, cohesionada social y territorialmente, que mire a Europa, solidaria... y en la mayoría de las cuestiones han sido los hombres y mujeres de EA los que han puesto su impronta. Pero además, en momentos muy difíciles, por ejemplo tras la ruptura de la tregua del 99, EA ha sabido ofrecer un talante diferente y ejercer una responsabilidad muy consciente de que hay que saber gestionar la pluralidad guipuzcoana. -La paradoja es que EA de Gipuzkoa proyecta esa imagen de moderación mientras el PNV de este territorio defiende otra estrategia de concertación abertzale... -Habría que separar lo que es ideológico de lo que es estratégico y táctico. Desde que tengo uso de razón política, y a mí la política me gusta desde crío, siempre he sido partidario de un nacionalismo realista, que ha tenido sus mayores éxitos cuando ha actuado con posibilismo, con gradualismo, con sensatez, gestionando la pluralidad. He admirado profundamente la labor del nacionalismo vasco en los años 70 y en la puesta en marcha de las instituciones. Yo siempre he reivindicado un nacionalismo con los pies en el suelo. Y lo digo desde mi independentismo y también como autocrítica, echo en falta una reivindicación más clara de aquella labor emprendida, de aquel liderazgo institucional. En euskera se dice 'herrigintza'. Gipuzkoa es el territorio más abertzale de Euskal Herria, ése es un dato objetivo e innegable, pero tenemos que tener en cuenta que las ciudades y los municipios más importantes están gestionados por ayuntamientos socialistas. En algunas elecciones, en esos municipios gana el nacionalismo, en otras el PSE. Hay que saber leer esa realidad. -En el futuro es posible que en las Juntas Generales de Gipuzkoa sean necesarios los gobiernos de coalición. ¿Con qué compañeros de viaje se iría usted? -Los acuerdos son necesarios, incluso con la mayoría absoluta que ha tenido en esta legislatura la coalición PNV-EA hemos alcanzado pactos con los grupos de la oposición. Pero también es innegable que como experiencia personal puedo señalar que en una legislatura como la anterior, muy convulsa, en la que parecía imposible alcanzar pactos presupuestarios, pues fuimos capaces de alcanzar acuerdos políticos de calado. Es lo que nos pide la inmensa mayoría del cuerpo social de Gipuzkoa, por ejemplo en temas como los residuos o las infraestructuras o los proyectos más relevantes. En función de la experiencia yo ya sé con quién puedo acordar cuestiones de calado y con quién no. Con muchos sectores de la izquierda abertzale no sólo nos separan los medios, también los fines, basta ver cuál es el proyecto social que tienen o constatar casi a diario nuestras diferencias en infraestructuras, cuestiones fiscales, innovación... Yo ya sé con quién puedo llegar a acuerdos y con quién no. -¿Con quiénes puede llegar a acuerdos? -Con el Partido Socialista, por encima de las diferencias, que las hemos tenido y las tenemos, hemos tenido capacidad de alcanzar acuerdos de futuro para el bienestar de los guipuzcoanos. -¿Estarían dispuestos a un acuerdo de gobierno con el PSE en una próxima legislatura? -Pienso que ahora no se trata de dilucidar acuerdos de gobierno o no. Puede haber tentaciones de repetir pasteleos del pasado de reparto de la tarta del poder entre PNV y PSE. Creo que es una vieja fórmula agotada y no deseable. Dicho esto, es absolutamente necesario, viendo la sociología electoral, e imprescindible que alcancemos acuerdos de calado con el PSE sin entrar en si se materializan en acuerdos de gobierno, en pactos de legislatura, en pactos presupuestarios o en acuerdos puntuales. No veo otra fórmula para que exista cierto sosiego en Gipuzkoa. -¿Cómo acoge la coalición entre Ezker Batua y Aralar? -Con respeto, aunque me choca que una fuerza independentista haga una coalición con una fuerza españolista y utilizo este término sin carga peyorativa. El otro día en el debate sobre la bandera española en las Juntas quien mejor defendió la bandera española, si bien la republicana, fue el representante de EB. Es una coalición contranatura realizada por la necesidad. -Por cierto, ¿quién va a ser el candidato de EA a la Alcaldía de San Sebastián? -En estos momentos es una decisión que aún no se ha adquirido pero lo único que quiero y deseo fervientemente, y es también mi exigencia, es que el candidato o candidata sea aquella persona elegida libre y democráticamente por las bases de EA de Donostia. -¿Va a ser posible que la izquierda abertzale se presente a las elecciones -Es difícil que se presente, yo lo deseo, porque veo que Zapatero está débil y esa debilidad extrema le impide ser más osado en cuestiones como la legalización. Se me antoja harto difícil que tras el atentado de Barajas pueda hacer lo que no hizo antes. -¿No ve síntomas de cambio? Egibar decía que se iba a resolver pronto la incógnita... -Hay quienes se han dedicado más de la mitad de su vida política a anunciar comunicados de ETA, treguas y pasos que al final no se dan. Yo deseo que ETA dé pasos al frente y debe hacerlo porque si no está consiguiendo que la izquierda abertzale vaya al suicidio político. -Pero parece que piden que la izquierda abertzale vaya a las elecciones un poco 'de boquilla'... -No, lo pedimos por limpieza democrática, porque es bueno que estén en las instituciones. Y también para que se dé cuenta del apoyo real -¿Qué opina de la propuesta de una autonomía vasco-navarra formulada por Batasuna? -La izquierda abertzale siempre llega décadas tarde a otras reflexiones que otros realizamos. De la vía padana del 99, que no tenía pies ni cabeza, hasta la asunción de la realidad se han dado pasos. ¿Es un movimiento táctico fruto de su debilidad? ¿Es algo más? Por ahora no lo veo.
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