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Once 'desaparecidos' El caso es que, en los últimos tres años, once cines han desaparecido de la Gran Vía. El Avenida, otro de los más emblemáticos en la zona, vio aprobarse hace unos meses -con el voto favorable del PP y los contrarios de PSOE e IU- un Plan Especial que le permitirá también reconvertirse incluyendo usos diferentes del de sala de proyecciones. En el caso del Palacio de la Música, otro de los cines clásicos de la Gran Vía, ya en 2006, un portavoz del mismo aseguraba que atravesaba una época de 'vacas flacas', y señalaba que en una de sus salas únicamente se llegaba al 7 por ciento de la ocupación. Sin embargo, fuentes municipales indican que en esta sala histórica se dan algunas particularidades que no le permitirán dedicar el inmueble a otro uso distinto del cultural -cine, teatro o música-. La razón viene de años atrás. Apoyan su 'veto' al cambio de uso en razonamientos basados en la normativa urbanística en vigor en este ámbito. Transferir edificabilidad El 3 de diciembre de 1999 se aprobó el Plan Especial relativo al cine Coliseum y otras salas, entre las que se encuentra el Palacio de la Música. La finalidad de este documento, indican en Urbanismo, era permitir la intensificación de usos en los cines Coliseum, Morasol y Juan de Austria, transfiriendo a ellos la edificabilidad del Palacio de la Música. La transferencia se hace a cambio de vincular el uso de cine de todas las salas afectadas: no habría en ellas otra actividad diferente de ésta. Las juntas de distrito correspondientes aprobaron las licencias necesarias para ejecutar este acuerdo en las salas Morasol y Juan de Austria, pero se denegó por imposibilidad técnica para su ejecución la del cine Coliseum. Esta denegación -añaden las mismas fuentes- motivó que la propiedad solicitara la modificación del Plan Especial, por no considerar justificada la carga del mantenimiento del uso sin poder materializar la compensación prevista en el mismo en lo que respecta al Coliseum. Modificación del PGOU La modificación fue tramitada y aprobada definitivamente el 30 de marzo de 2004, y en ella se anulan las vinculaciones no contempladas en el Plan General y se une el incremento de edificabilidad ya materializado en los cines Morasol y Juan de Austria al cine Palacio de la Música, cuyo uso se mantiene vinculado. Con posterioridad a esos hechos, en enero de 2005, el actual Gobierno local tramitó una modificación de Plan General de Ordenación Urbana -'heredada' del anterior gobierno municipal- por la que se permitía el cambio de uso en las salas incluidas en el centro histórico, que además de cines, podían convertirse en comercios. Pero éste se condicionaba a que 'no se hubiera materializado la ampliación autorizada por las normas', explicaron. Otras salas Este es el caso del Palacio de la Música, en el que se había utilizado la ampliación que se le permitía en otra sala, por lo que a juicio del Ayuntamiento no cabe aplicarle el cambio de uso que autoriza la modificación del Plan de Urbanismo. En enero de este año, se ha solicitado al Ayuntamiento monetarizar el exceso de aprovechamiento en las salas antes mencionadas, 'presumiendo que con ello se podría transformar el uso en todas ellas'. Sin embargo, la opinión de la autoridad urbanística local es que esto no es posible porque al cambiar el uso del Palacio de la Música, desaparece la justificación del incremento de edificabilidad materializado en las otras salas, por lo que 'su monetarización encubriría un incremento de edificabilidad imposible de justificar al no compensarse mediante el incremento de redes, y no haberse llevado a cabo a través de la correspondiente modificación de Plan General'. Nueva modificación Pero además, la modificación del Plan General prohíbe expresamente el cambio de uso una vez materializadas las ampliaciones sin conseguir su demolición. Sería necesario para llevarlo a cabo, añaden, una modificación del Plan Especial, para anular sus condiciones vinculantes, lo que, recuerdan, 'es potestativo de la Administración'. La Gran Vía alberga, desde hace muchos años, gran parte de las salas de cine más tradicionales de Madrid. Pero desde hace algunos años, muchas de ellas se han ido transformando en comercios, librerías o tiendas de ropa.
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