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Dos centros posadoptivos han ayudado ya a 118 familias a superar sus dificultades


Distinto origen. Otro color de piel. Otra lengua... A los inevitables cambios que surgen en la pareja con la llegada de un nuevo miembro a la familia, caben añadir otros derivados de las diferencias sociales, culturales, raciales, así como las dificultades escolares en el caso de que el niño sea adoptado. La nueva situación genera, a menudo, inseguridad en los padres, que se cuestionan su labor y se sienten desorientados. Y, en los pequeños, puede provocar hiperactividad, déficit de atención y malos resultados escolares.


A veces estas situaciones se resuelven por sí solas tras el lógico periodo de adaptación a la nueva situación entre padres e hijos. Otras veces, basta con unas mínimas pautas orientativas para saber el modo de afrontar esta nueva etapa, Sin embargo, en ocasiones aparecen problemas concretos derivados de las propias circunstancias del proceso adoptivo. «¿Cuándo es conveniente comunicarle a mi hijo su lugar de nacimiento? ¿Cómo se lo tomará? ¿Qué hacer si se siente diferente por sus rasgos físicos?». «Sus hermanos biológicos sienten celos del recién llegado...».

Éstas y otras dudas y sus soluciones pueden ser abordadas en los dos centros de apoyo postadoptivos para las familias, puestos en marcha hace ahora un año por la Consejería de Servicios Sociales. Desde entonces, 118 padres han recibido ayuda para superar las dificultades de asimilación y adaptación que implican las adopciones.

La consejera de Familia y Asuntos Sociales, Beatriz Elorriaga, visitó ayer uno de estos dispositivos, el Theordor Reik, y se interesó por sus líneas de actuación: asesoramiento en los primeros meses de convivencia (se ofrecen respuestas a dificultades concretas); prevención, a través de grupos de apoyo, intercambio y formación, encargados de reforzar los vínculos afectivos y los lazos sociales; y, finalmente, psicoterapia, en sesiones conjuntas e individuales.

«De este programa pionero se han acogido ya un 2 por ciento de las 5.000 familias adoptivas, aunque tenemos capacidad para atender al año a un millar en las distintas modalidades de intervención», precisó la responsable de la iniciativa. Estos recursos se pusieron en marcha después en otras regiones tales como Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco.

El director del dispositivo subrayó que es en la adolescencia cuando suelen aparecer los conflictos. «Los chavales tienden a plantearse sus orígenes y experimentan la necesidad de volver al lugar donde nacieron, sobre todo, si fueron adoptados en edades avanzadas». El proceso es complejo y las recetas: información, sensibilidad, comprensión y adelantarse a los riesgos.

Terra Actualidad - Vocento/VMT

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