Localizadas más de 320 piezas arqueológicas durante las obras de remodelación de la M-30
Parte de la capital y todo el sur de la región madrileña, era agua. Un gran lago cubría su superficie, y a su vera crecían plantas y convivían animales primitivos de muy distintas especies. Hace de ello millones de años, pero sus restos continúan allí, y las obras los han sacado a la luz.
Desde que se inició la reforma del tercer cinturón de Madrid, se han removido nada menos que 2,3 millones de metros cúbicos de tierra, procedente de profundidades normalmente inaccesibles. No es extraño que se hayan localizado hasta 322 hallazgos arqueológicos: desde mastodontes a tortugas gigantes, un toro primitivo, polen de plantas pleistocénicas y restos de los primeros pobladores de Madrid. Algo parecido a un parque Jurásico, aunque sin dinosaurios: eran anteriores.
Además de obreros, operarios de las grandes máquinas, ingenieros y técnicos, en las obras de la M-30 hay un equipo de arqueólogos y paleontólogos, que revisan y controlan lo que va apareciendo. Siguen dos técnicas: la inspección visual de los restos de mayor tamaño, y muestreos de sedimento para obtener restos de microfósiles.
Hay algunos hallazgos de épocas más recientes -siglo XIX-, junto a piezas procedentes del medievo, de la época musulmana, y también otros mucho anteriores. Los más, de la era Terciaria y de la edad Cuaternaria: los más antiguos serían, por tanto, de hace alrededor de 25 millones de años, del llamado Mioceno.
La capital era entonces una red de ríos que desembocaban en el gran lago que ocupaba buena parte de lo que hoy es Madrid, incluida la región. En sus orillas había una rica vida animal y vegetal, que más adelante, en el Cuaternario, deja evidencias de los primeros 'madrileños', poblaciones de homínidos diferentes a nosotros.
La ensalada de hallazgos salpica prácticamente toda la M-30: en las terrazas del Manzanares, los primeros pobladores; en la A-3, restos paleolíticos; en O'Donnell, del Neolítico; en el Puente de Segovia, medievales; y en el by-pass, Puente de Toledo y Casa de Campo, de los siglos XVIII al XX.