El tráfico de hachís cae a mínimos históricos por el blindaje contra las pateras
Tres motores de 200 caballos empujan la lancha. Los tanques a rebosar y varios bidones de reserva adosados a la banda. El viaje es largo. La travesía puede llevarles de Marruecos a Alicante, Tarragona o incluso hasta Gerona. Para cubrir los cientos de kilómetros de recorrido, se sirven de otros barcos 'nodriza', que pueden suministrarle fuel en alta mar. Como si de surtidores se tratara.
El nuevo panorama del narcotráfico marítimo se mueve ahora por todo el arco mediterráneo. El blindaje del litoral andaluz mediante el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), que se puso en marcha fundamentalmente para atajar la llegada de pateras, ha dejado en mínimos históricos los decomisos de hachís en la provincia.
Meses sin 'ver' nada
Los responsables de la Guardia Civil ya venían anunciando el sorprendente descenso de la actividad de los narcos en el litoral malagueño. En una entrevista concedida antes del verano, el coronel de la Guardia Civil de Málaga, José Espinosa, afirmó que llevaban «meses» sin detectar nada en los cámaras, refiriéndose al SIVE, que parece haber cerrado la frontera marítima andaluza a los traficantes de hachís del norte de Marruecos. Las cifras ilustran a la perfección tales augurios. De las diez toneladas mensuales que se venían interceptando en la Costa del Sol hace dos años, se ha pasado a apenas 1.700 kilos de media. De hecho, en un mes cualquiera de 2003 se decomisó la misma cantidad de droga que prácticamente en todo lo que va de año. Hasta septiembre, la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga se ha incautado de 13.600 kilos de hachís, cuando en mayo de 2004, por ejemplo, ya superaban los 51 toneladas.
El promedio de 'gomas' cazadas por las patrulleras o por los helicópteros al ser sorprendidas en pleno alijo se rige por otras coordenadas. Frente a la capacidad de detección de los radares, las organizaciones de narcos invierten cada vez más dinero en la velocidad de las planeadoras para cruzar sin riesgos el Mediterráneo. Ese pico de velocidad les proporciona la fracción de tiempo necesaria para huir con éxito de sus perseguidores.
Hasta la fecha, el Servicio Marítimo del Instituto Armado ha interceptado en Málaga 13 embarcaciones con droga, -curiosamente las mismas que en todo el año 2003-, además de otras 18 pateras con inmigrantes a bordo. Hace un lustro, sin embargo, rondaban el medio centenar.