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Y existe en las comarcas de Huelva y Sevilla, además, un cierto sentimiento de orfandad política, más del Gobierno central que de la Junta, según admite el portavoz de 'Fuegos Nunca Más', Juan Romero, porque después de un año transcurrido el presidente Rodríguez Zapatero no ha hecho acto de presencia en la zona. 'Lo podríamos llamar a partir de ahora el ausente', ironiza Romero, que ayer 'quemó' su móvil y se multiplicó para responder a decenas de llamadas, y que concluyó su jornada matinal con una reunión con la delegación de diputados y dirigentes del PP, encabezados por Carolina González y Fátima Báñez. 'Zapatero no sabe lo que pasa en Berrocal porque nunca ha venido', manifestaba ayer con resignación Donato García Domínguez, de 76 años, que perdió una finca de 270 hectáreas de alcornoques y repoblaciones, y que es fundador, allá por 1977, de la Cooperativa Corchera 'San José', una empresa que es alma y vida de la población, de la que depende en gran medida su precaria economía. ¿Y qué ocurre en Berrocal? Pues que la desaparición de unas 2.000 hectáreas de bosques de alcornoques a causa del incendio ha dejado a su cooperativa sin su principal materia prima, de forma que se ha tenido que recurrir a otros territorios corcheros para proveerse de ese producto. Esta circunstancia se ha venido esgrimiendo por parte del ayuntamiento y de la plataforma ciudadana 'Fuegos Nunca Más' para considerar el municipio berrocaleño como la 'zona cero' del incendio de Riotinto, junto con la población sevillana de El Madroño y una de sus aldeas, El Álamo, donde en los últimos meses se ha concentrado el interés mediático. Son más de 230 los socios que integran la cooperativa, muchos de los cuales han perdido no sólo la cosecha de este año sino la de las próximas décadas, como le ha ocurrido a Federico Romero, dueño de una finca 'muy bonita y muy poblada de alcornoques', que no oculta su desolación por la tragedia. 'Tendrían que pasar 80 años para que estuviera como antes', dice. Ahora es la Consejería de Medio Ambiente la que a través de un convenio pretende remediar el problema de la cooperativa suministrando el corcho de sus montes públicos y dando entrada en la misma a Egmasa, para convertir la empresa en una industria transformadora. Pendiente de 'pulir' una serie de cláusulas para delimitar las funciones de la Junta en la cooperativa, y de un acuerdo para un plan de ordenación de las fincas para un plazo de 15 años, el interés de los propietarios se centra en conseguir 'ayudas directas' por la pérdida de cosechas, que no están contempladas en las medidas aprobadas por el Gobierno central para paliar los efectos del incendio de Riotinto. Los vecinos de Berrocal se preguntan si la declaración de 'zona catastrófica' prometida para Guadalajara va a incluir ese tipo de compensaciones, que sí las hubo para los pescadores que sufrieron en Galicia el desastre del 'Prestige'. Sí están recogidas, pero no han llegado un año después del incendio, las ayudas para daños en viviendas y en infraestructuras municipales. Y se pagaron en su momento por la Junta prestaciones con carácter de urgencia por pérdidas de enseres, animales y cercas: 'cuatro insignificancias', enfatiza Donato García.
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