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Según datos facilitados ayer en la presentación del Observatorio Municipal de la Inmigración, el asesoramiento en vivienda, que ha sido delegado en la oenegé Desod, es una de las principales demandas de este colectivo. Un total de 189 personas pidieron en el 2006 ayuda en la materia y se realizaron 352 mediaciones. Entre enero y mayo del presente año 120 personas han solicitado apoyo en la búsqueda de casa y Desod ha intermediado en 234 ocasiones. El miedo a que el piso se convierta en una 'vivienda patera' donde puedan producirse destrozos o situaciones conflictivas está en la mente de algunos propietarios que evitan con mil excusas alquilar a gente de fuera. Ahí entra el trabajo de Desod, que avala a sus usuarios. En este momento el 67,13 por ciento de la población inmigrante vive de alquiler mientras que el 28,42 por ciento ya posee una casa en propiedad. Hasta el momento, el Consistorio ha concedido 174 ayudas para compra o alquiler. Rosa Hernández y el alcalde ofrecieron ayer los últimos datos elaborados por el Ayuntamiento sobre la población inmigrante. Si en 1999 había empadronados en la capital 904 a 1 de enero del 2007 están censadas 15.133 personas. El crecimiento es imparable y la capital del Pisuerga se ha convertido ya en un primer destino para búlgaros, rumanos, ecuatorianos y colombianos ante la saturación en las grandes capitales como Madrid, Barcelona o Valencia. No cualificados Los esfuerzos de la Administración y de las organizaciones no gubernamentales para favorecer la integración han sido en estos años muy importantes. Sin embargo, el perfil de este colectivo se mantiene. Así, la información facilitada ayer confirma que el 34,30 por ciento son trabajadores no cualificados que ejercen su empleo en la construcción, la hostelería y el servicio doméstico y su formación máxima equivale a la ESO, EGB o bachillerato elemental. Solo el 15,14 por ciento son licenciados. Lo que parece claro es que en su mayoría es un población joven -el 83,5 por ciento tiene entre 16 y 64 años- y son los responsables de alimentar el padrón y mantener a la ciudad en unos niveles aceptables con respecto a otras capitales de la comunidad. Conscientes de esta realidad y de que en barrios de Valladolid como Rondilla, Delicias o el centro, los inmigrantes ganan terreno, el Ayuntamiento puso en marcha en el 2006 el Centro de Atención por el que han pasado en lo que va de año 1.219 personas en busca de asesoramiento jurídico, ayudas para la manutención, apoyo psicológico ante el desarraigo u orientación laboral. La puesta en marcha del Observatorio Municipal sobre este fenómeno y la constitución en los próximos meses del Consejo de Personas Inmigrantes servirán, a juicio de los responsables municipales del área, para conocer mejor la realidad y las necesidades de estos nuevos vecinos y lograr de esta manera que la integración social sea eficaz y sin conflictos.
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