Cuatrocientos establecimientos disponen ya de máquinas nuevas con mando a distancia para vender tabaco
'Máquina bloqueada'. Este es el mensaje tipo que las máquinas expendedoras del país expondrán en sus pantallas a partir del 1 de enero del 2007. Como señala el Boletín Oficial del Estado, los dueños de todos los establecimientos hosteleros del país deberán contar con mecanismos que permitan a los responsables encender y apagar las máquinas a distancia con el fin de controlar el acceso al tabaco de los menores.
El mecanismo es sencillo. El aparato está aparentemente apagado, en reposo, por lo que el cliente deberá acercarse hasta el propietario o empleado del establecimiento para demandar su activación. Una vez comprobada la mayoría de edad del usuario, el trabajador encenderá con el mando a distancia la máquina. El objetivo es claro: controlar el consumo de tabaco para que no accedan quienes tienen menos de 18 años.
Aunque los establecimientos hosteleros todavía no han comenzado a utilizar de forma masiva estos dispositivos controladores, las empresas del sector que operan en Valladolid han manifestado que fabrican estos nuevos aparatos desde enero y afirman 'que la mayoría de los locales disponen del nuevo mecanismo, aunque aún no lo usan'. Estas empresas también adaptan las máquinas antiguas al nuevo sistema con la incorporación de un mando 'homologado' que el Comisionado para el Mercado de Tabacos debe aceptar. En este caso, los fabricantes deberán enviar al organismo un certificado firmado por el cliente que especifique que el sistema de control se ha adaptado. Sin embargo, y ante las alternativas ofrecidas, los clientes suelen optar por cambiar sus antiguos aparatos. Así lo manifiesta Luis Ángel Pérez, gerente de maquinarias Pérez Otero, distribuidor exclusivo de Jofemar en Valladolid, que indica que 'cuanto más antiguo es el sistema, más problemas da', por lo que la empresa ofrece un 'plan renove' a sus clientes.
Luis Ángel Pérez señala que Jofemar ya ha instalado más de 200 nuevas máquinas en la ciudad. Añade, además, que hay una lista de espera de 200 clientes para adaptar sus antiguos aparatos a la normativa. Por su parte, Alberto Vélez, de Azkoyen, manifiesta que la empresa ha alojado unas 170 nuevas máquinas y que ya han realizado 'diversas adaptaciones'. Aunque todavía el uso y la instalación no es obligatorio, ambas distribuidoras 'aconsejan agilizar el proceso y no dejar todo para el último día'.
Este no es el caso del bar Tharilo (en Parquesol). Su camarera, Inés, asegura que hace tiempo que disponen 'de mando a distancia' porque 'cuanto antes nos acostumbremos tanto los clientes como nosotros, mejor irá todo'. No obstante, la empleada reconoce que cuando 'hay mucho jaleo es difícil estar atento a encender y apagar la máquina', pero que con el tiempo 'se conseguirá'. Pero aún quedan unos meses por delante. Tiempo durante el que el resto de hosteleros deberán adaptarse a la nueva normativa.