El alcalde devuelve San Juan a Las Moreras y excluye de la fiesta a los grupos alternativos
Quítate tú, que me pongo yo. Ese sería el resumen de la decisión del equipo de gobierno de Francisco Javier León de la Riva, quien ayer anunció que la celebración oficial de Noche de San Juan ocupará de nuevo la playa de Las Moreras, después de que los eventos abandonasen su ubicación tradicional sobre la arena con destino al frío cemento del Real de la Feria. Si en 1999 el regidor justificaba su decisión en el respeto al entorno natural del Pisuerga para trasladar los festejos junto al estadio, ayer llegó a decir que en la noche más corta del año «las hogueras siempre se han asociado la proximidad del agua». De ese aspecto, al parecer, se ha percatado nueve años después.
En el «completo» programa que se ofrecerá el 23 de junio en el céntrico parque no se contará con las organizaciones que, coordinadas por la Asamblea contra el Fascismo y la Represión, han mantenido vivo el fuego de la celebración tradicional junto al curso fluvial. ¿Podrán montar sus barras como han hecho desde el año 2001? No, solo podrán hacerlo los bares musicales con una autorización específica y tras pagar la ocupación de vía pública. ¿Se ha puesto en contacto el Ayuntamiento con la asamblea para intentar hacer las cosas en común? No, ni lo van a hacer. «Hoy mismo se denegará el permiso a la persona de Cigales que todos los años pide la ocupación de ese espacio», zanjaba un poco airado León de la Riva, quien considera que la decisión de volver a los orígenes «no es una rectificación». «Es una cosa que veníamos pensando hace ya tiempo».
Lo cierto es que, al contrario de lo que se pretendía, la hoguera municipal en el Real de la Feria se ha ido quedando en una pequeña llama con el paso de los años, mientras que el fuego campero de la playa nunca ha perdido su viveza. El ejemplo más cercano es el del pasado año, cuando la fiesta oficial apenas congregaba a 2.500 personas junto al estadio para ver a Los Rebeldes mientras que junto al Pisuerga no cabía ni un alfiler. León de la Riva no aclaró ayer qué motivos han aconsejado el traslado. «Queremos celebrar esta fiesta en toda su plenitud», dijo bucólicamente, para añadir que «volvemos a Las Moreras».
Fue en el año 2000 cuando el alcalde prohibió la celebración de la Noche de San Juan en la playa. Su principal argumento eran las toneladas de basura, cristales y destrozos que causaba esa fiesta y que dejaba «como un erial» un entorno recién renovado. Su actitud fue firme frente el pulso de las organizaciones de izquierdas y la noche de autos se saldó con 41 heridos y cuatro detenidos tras una batalla campal entre agentes y jóvenes después de una carga policial. Desde el 2001, la fiesta alternativa de Las Moreras se ha desarrollado sin ningún incidente y con una masiva afluencia de gente joven.
En un comunicado de prensa, Izquierda Unida denunció ayer «el abuso hacia estas agrupaciones por parte del alcalde, que en vez de aunar esfuerzos para la organización conjunta de esta fiesta, avasalla literalmente el esfuerzo con el que durante estas últimas semanas estas organizaciones vienen preparando esta fiesta». El edil Alfonso Sánchez de Castro recuerda en su escrito que fue el Ayuntamiento el que dejó de celebrar la noche de San Juan en la playa y la trasladó al Real de la Feria.
«De todos es sabido que los ciudadanos han acudido masivamente todos los años a este lugar, dando al traste con lo organizado por el Ayuntamiento de Valladolid en el Real de la Feria. Ahora el alcalde pretende, nuevamente, adueñarse de un lugar y una fiesta abandonada por él mismo desde hace años», subraya el concejal.
En la presentación de ayer, el alcalde, acompañado de las concejalas Ángeles Porres y Mercedes Cantalapiedra, avanzó que el programa de actos no se ajustará a la media noche, sino que se iniciará a las 17.00 horas con «casi doce horas de fiesta». El Ayuntamiento ocupará el entorno del embarcadero, la playa y la chopera con varias zonas diferenciadas: Una franja para artistas de calle junto al aparcamiento, dos áreas de juegos infantiles, dos espacios reservados para los chiringuitos montados por los hosteleros, un escenario para música de verbena, otro para los grupos estrella y una zona reservada para que los pinchadiscos pongan ritmo hasta las cuatro de la mañana.
El presupuesto de estos eventos alcanzará los 150.000 euros, de los que 70.000 saldrán de las arcas municipales y el resto de Caja Duero, Mahou y la Asociación Vallisoletana de Empresarios de Hostelería.