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Los cálculos del Servicio de Alergología del Clínico apuntan a que la incidencia de las alergias en Zamora alcanza a cerca del 15 por ciento de la población, frente al 20 por ciento que llega a sufrir esta patología en otras provincias como Valladolid. Ello supone que cerca de treinta mil zamoranos sufren a lo largo de su vida algún tipo de reacción alérgica y de ellos se calcula que entre el 40 y el 50 por ciento padecen la alergia primaveral al polen, la más común de todas. Este tipo de alergia se engloba dentro de las respiratorias, que suponen entre el 60 y el 70 por ciento de todas las alergias y se caracterizan por síntomas nasales, oculares y bronquiales, como ojos enrojecidos, estornudos y dificultad al respirar. Tras las alergias respiratorias, las segundas más frecuentes son las que provocan los ácaros del polvo doméstico, seguidas de las reacciones alérgicas a algunos animales como los gatos y de las respiratorias profesionales, como las que padecen panaderos y cerealistas sensibles a las harinas. Cutáneas y alimentarias Pero la lista no acaba ahí. También existen alergias cutáneas, con síntomas en la piel, y alimentarias. Entre estas últimas las más frecuentes son las que provocan los huevos y la leche, entre los niños, y los frutos secos, los pescados y los mariscos, entre los adultos, según expone el alergólogo responsable del Servicio de Alergología de Zamora, José Camilo Martínez, que menciona además las alergias a fármacos, sobre todo a los antibióticos, la penicilina y los antiinflamatorios. Más difícil, aunque no imposible, es ver en las consultas de Zamora reacciones alérgicas a hemípteros, es decir, las causadas por picaduras de abejas y avispas, que son especialmente preocupantes entre las personas que viven en el medio rural y, sobre todo, entre los apicultores. Para combatir este tipo de alergia se utiliza la inmunoterapia, que consiste en aplicar una vacuna con dosis mínimas de picaduras para intentar que el cuerpo se desensibilice. Para ello son necesarios cerca de una decena de pinchazos con periodicidad semanal y luego varias dosis de recuerdo mensuales que evitan sufrir daños mayores por la picadura de una abeja. Otra de las alergias que son poco comunes es la que reacciona al látex, lo que impide a quien la padece utilizar globos, manejar guantes y otros objetos de goma o incluso utilizar profilácticos de látex, para los que ya existe como remedio los preservativos de poliuretano. Pese a ello, lo infrecuente de este tipo de alergia hace que en la consulta de alergología del Virgen de la Concha apenas se hayan visto una decena de casos de este tipo. Demanda asistencial Ello, pese a que diariamente el Servicio de Alergología atiende entre quince y veinte pacientes, un número que puede incrementarse en primavera, cuando acuden a consulta un mayor número de alérgicos. Para atender el servicio, que se creó en Zamora en diciembre del año 2001, existen tres alergólogos, uno más que cuando se puso en marcha esta especialidad en la provincia, asistidos por dos ATS y un auxiliar de enfermería. Las consultas se pasan de lunes a viernes en el Hospital Virgen de la Concha de Zamora y dos días a la semana en el centro de especialidades de Benavente. La demanda asistencial en este servicio no ha dejado de crecer desde su creación. En un principio se alcanzaron las 3.200 consultas anuales, que posteriormente, con el refuerzo del servicio, se incrementaron hasta las 5.500 contabilizadas en el 2004, mientras que el pasado año se llegaron a las 5.800, según los datos facilitados por José Camilo Martínez Alonso. De todas las consultas atendidas el pasado año, más de la mitad fueron de nuevos pacientes y el resto correspondieron a personas que acudían a revisión después de que ya habían pasado por la consulta con anterioridad.
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