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Un aymara boliviano construye el 'Abora III' con totora del Titicaca


El boliviano Fermín Limachi, figura clave de la expedición 'Abora III', construyó la embarcación con totora (una planta utilizada para construir techos y paredes de cobertizos) del Titicaca utilizando la técnica ancestral aymara, pero su participación, indispensable en caso de avería, se encontraba en suspenso en vísperas de zarpar la nave.


El Abora III, hecho de juncos y madera, esperando zarpar el martes 10 de julio en Jersey, en Estados Unidos.
El abora iii.
'Yo creo que me quedo, porque hasta el momento no tengo la visa para España', dijo Limachi a AFP atareado en los últimos preparativos junto al capitán de la aventura, el alemán Dominique Goeritz.

Goeritz, biólogo, piensa zarpar junto a una docena de tripulantes este miércoles desde Manhattan, llegar a las Azores a mediados de agosto y a Cádiz en dos o tres meses, navegando sin motor pero con instrumentos modernos.

Limachi construyó la embarcación a vela junto a 20 ayudantes en el lago Titicaca, en un largo proceso artesanal aymara que llevó seis meses, entre cosecha de la totora, su secado y el armado de la nave en 32 cilindros.

'Después la transportamos en un trailer hasta Arica (Chile) y en Arica la cargamos en un barco que la transportó por vía marítima' hasta Nueva York, relató.

El 'Abora III' tiene 12 metros de largo, 4,5 de ancho y 2,2 de alto sin el mástil, y tiene quillas laterales. Según Limachi, 'la embarcación es bastante estable, está hace un mes en el agua y ahora debe pesar unas 20 toneladas'.

El boliviano ya participó en una expedición anterior, con el 'Abora II', en el menos peligroso Mediterráneo. 'Mi rol es el de un técnico en la embarcación, si la nave necesita ser reparada, mi papel es importante', dijo.

'Llevamos comida enlatada, suficiente agua, y vamos a pescar. Todos tenemos que cocinar', dijo.

Fermín tiene 38 años y la construcción de embarcaciones de junco es su oficio, como lo fue para su padre José Limachi, seleccionado en 1970 por el explorador noruego Tohr Heyerdahl para construir la nave 'Ra II'.

Goeritz quiere repetir la hazaña de Heyerdahl pero en sentido contrario, es decir de oeste a este, navegando de Nueva York a España para demostrar que seres humanos prehistóricos pudieron haber hecho lo mismo hace miles de años.

Su mentor noruego había hecho un primer intento de unir África con América del Sur con una nave construida con papiro africano, la 'Ra I', que se hundió al término de 55 días de navegación.

Pero Heyerdahl no se desalentó. 'Investigó dónde podía encontrar a los mejores constructores de balsas de juncos y concluyó que era en Sudamérica, en el lago Titicaca', relató Fermín.

El explorador noruego, que había visitado la región en 1947 cuando lanzó su primer expedición 'Kon Tiki', 'llegó al Titicaca y se encontró con mi familia en la isla de Surique, donde todos los pobladores en aquel entonces eran constructores. Él no podía escoger, entonces organizó un concurso para elegir a los mejores. Ganó mi papa y sus hermanos, y los contrató'.

La técnica de los Limachi se fue heredando de padre a hijo y según Fermín se remonta al imperio incaico. 'Hoy en día, la gente utiliza embarcaciones de madera de fibra de vidrio, por eso quiero seguir la cultura y el arte de construir embarcaciones antiguas'.

Limachi inició el pedido de visa a España en La Paz pero tuvo que viajar a Estados Unidos antes de obtenerla, porque el barco había llegado averiado.

A pesar de que en La Paz le informaron que podría terminar de tramitar su visa en Nueva York, las cosas cambiaron en esa ciudad, donde le fue imposible.

'Yo quería si no una visa, por lo menos una carta, o algo', indicó. Una llamada de AFP al cónsul español para conocer su opinión quedó sin respuesta.

Fermín dijo que de no obtener el permiso se abstendrá de viajar porque no quiere ser considerado como ilegal. En última instancia, buscará sumarse a la expedición en las Azores, dijo.

Luego regresará al Titicaca, donde quiere seguir con su oficio. 'Mi abuelo, Pacífico, que vivió hasta sus 110 años, era constructor de balsas de Totora. Mi padre José también y yo tengo cinco hijos varones y una niña. El mayor de mis hijos tiene quince años y ya está aprendiendo a construir embarcaciones'.



Terra Actualidad - AFP

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