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En su recorrido, la inusual manifestación fue seguida a su paso por la mirada de curiosos transeúntes y vecinos de la céntrica calle 42. Al llegar a su destino una funcionaria del Parlamento les preguntó: '¿Qué hacen aquí, qué buscan ustedes? Ustedes no tienen nada que hacer aquí, a ver cuánto les están pagando. ¿Qué hacen estas contrarrevolucionarias aquí?'. Las Damas de Blanco gritaron a coro durante varios minutos '¡Libertad, libertad', mientras varios trabajadores de la Asamblea y simpatizantes del Gobierno a su vez respondieron con vivas al líder cubano, Fidel Castro, al presidente interino, Raúl Castro, y a la revolución. La situación se prolongó unos minutos y posteriormente, en el camino de regreso, las Damas de Blanco llevaron a sus espaldas un grupo de personas que continuó dando vivas a la revolución y sus máximas autoridades y gritaban consignas revolucionaras como 'pim pom fuera, abajo la gusanera'. Las mujeres familiares de los disidentes presos regresaron en silencio a un parque cercano a la iglesia y ante un busto del político y pensador indio Mahatma Gandhi le hicieron un homenaje. Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda, condenado a 20 años de cárcel, dijo: 'Después de Cristo fue el hombre que nos ha enseñado a luchar de forma pacífica, a amar, a resistir y a tolerar. Por eso hoy estamos aquí y por eso decimos que queremos paz, amor y libertad', afirmó. Junto a ellas estuvieron este domingo en la misa y en el acto de homenaje a Gandhi un grupo de unas 20 mujeres provenientes de España, Suecia, Bosnia y Perú. 'Estamos aquí porque mañana es el Día Internacional de los Derechos Humanos y hemos venido sobre todo para denunciar la falta de respeto a los derechos humanos en Cuba, sobre todo a la vulneración a los derechos de los presos políticos', declaró a periodistas la catalana Laura Costa. 'Somos una representación internacional y lo que queremos es decirle al Gobierno cubano que tiene una oportunidad especial para dar algún gesto acerca de los presos políticos y todas las vulneraciones acerca de los derechos', señaló, por su parte, Marixell Lluis, que negó su pertenecía a organización alguna. En este momento aún se encuentran en prisión 59 de los 75 condenados a penas de hasta 28 años de cárcel acusados en 2003 de conspirar con Estados Unidos, atentar contra la independencia del Estado y socavar los principios de la revolución. Del resto, diez están excarcelados con licencia extra-penal por motivos de salud, cinco se encuentran en el exterior de Cuba, y uno, Miguel Tamayo Valdés, falleció en enero pasado en La Habana. Las autoridades cubanas consideran a los disidentes como mercenarios a sueldo de los EE.UU.
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