Dudas y preocupación en los inmigrantes que acuden a empadronarse
Dudas, confusión y preocupación se reflejaban hoy en los centenares de inmigrantes que acudían a las juntas de distrito de Madrid para empadronarse con efecto retroactivo y poder acogerse así a la regularización en marcha, un día en el que no está habiendo grandes aglomeraciones.
En la junta municipal de Centro, uno de los distritos con más población inmigrante, un centenar de personas esperan pacientemente en los soportales de la Plaza Mayor para confirmar la validez de los documentos que portan con la esperanza de que les sean aceptados.
En declaraciones a Efe, varios extranjeros afirman no comprender cómo la Administración permite presentar una orden de expulsión emitida por el Ministerio del Interior y, sin embargo, rechaza una cuenta o cartilla bancaria.
A juicio de Marco y Janeth, ambos ecuatorianos y residentes en España desde hace dos años y medio, resulta injusto que los inmigrantes 'que han tenido problemas con la policía o la justicia tengan ahora más oportunidades que nosotros' para regularizar su situación.
Janeth también se lamenta de no haber traído a sus hijos, porque de ese modo los habría escolarizado y ella podría demostrar su estancia en España antes del 8 de agosto de 2004, condición imprescindible para participar en el proceso de regularización abierto por el Gobierno el 7 de febrero pasado y que expira el 7 de mayo próximo.
Junto a este requisito, el inmigrante debe poseer un contrato de trabajo y carecer de antecedentes penales tanto en España como en su país de origen.
Petresky, una rumana de mediana edad que lleva viviendo en Madrid más de un año y se expresa con dificultad en castellano, sólo tiene en su poder una cartilla bancaria como prueba de su residencia antes de la fecha señalada por el Gobierno; ningún otro papel, ni oficial ni privado, demuestra la existencia de esta mujer en el país.
Muchos inmigrantes, explican policías locales, guardias de seguridad y otros trabajadores de las juntas de distrito de Moncloa y Centro, carecen de una adecuada información y afrontan la barrera del idioma: 'atendemos a una torre de Babel, hay que repetirles todo siete veces, son muy pesados y desconfiados'.
En ninguna de estas dos juntas de distrito hay un sólo folleto explicativo en otro idioma que no sea el castellano, y únicamente se entrega un folio donde consta que deben aportar 'todos los documentos, emitidos por organismos oficiales, que consideren oportunos para demostrar su residencia', sin especificar cuales.
Dichos documentos son la solicitud de empadronamiento no resuelta o denegada, la tarjeta de asistencia sanitaria, la petición de escolarización de menores, certificado del informe de servicios sociales o notificación de la percepción de ayudas sociales, el documento de alta laboral y la solicitud de asilo.
Otro ciudadano latinoamericano se pregunta por qué no es válido su seguro médico privado -que le paga su empleador- o el abono transportes que utiliza a diario desde hace un par de años.
A su juicio el abanico de documentos debiera ser mucho más amplio porque las situaciones de los inmigrantes también son muy variadas y complicadas.