Edificios emblemáticos de naranja para concienciar sobre el hambre en N.York
Edificios emblemáticos de Nueva York, como el Empire State Building o el Lincoln Center, se vestirán de naranja la semana que viene para crear conciencia de que en esta ciudad símbolo de opulencia y centro financiero mundial, más de un millón de personas, sobre todo niños y ancianos, no tienen qué comer.
'!Ponte de naranja!' es el nombre con el que el Banco de Comida de Nueva York lanza esta campaña que teñirá de ese color, mediante luces, edificios como los antes citados, las torres de la compañía de electricidad ConEdison en Union Square y la de Nasdaq en el sector turístico de Times Square.
El objetivo es llamar la atención sobre un problema de la Gran Manzana, donde la cara del hambre va más allá de los vagabundos que duermen en las calles.
'Más de un millón de neoyorquinos dependen de comidas de emergencia y de la comunidad para sus alimentos. Son un grupo que está en riesgo de padecer hambre, ya la sufren o necesitan de estos programas' para sobrevivir, declaró hoy a Efe el vicepresidente del Banco de Comida de Nueva York, Carlos Rodríguez.
Esa entidad sin ánimo de lucro distribuye alimentos que reciben de iglesias y otras organizaciones, a niños y mayores de 65 años.
'Uno de cada cinco niños depende de una cocina comunitaria o una dispensa de alimentos para sobrevivir en esta ciudad', precisó Rodríguez.
'La necesidad no discrimina. Cada día vemos más y más gente que pierde sus ingresos. Los que más participan en los programas de comida son familias con niños y jubilados', indicó el vicepresidente de esa institución, que señaló que parte de esta situación de carestía se debe a la subida de los alquileres.
Nueva York es una de las ciudades más caras del mundo en el área de bienes raíces; en Manhattan el precio medio de un apartamento está en torno a los 12.000 dólares por metro cuadrado.
Esos elevados precios y la carencia de viviendas sociales de alquiler hace que muchas familias, sobre todo las de nuevos inmigrantes, opten por compartir apartamento para dividir los gastos.
'El hambre en esta ciudad y en la sociedad es un símbolo de la pobreza. No alcanza el dinero y muchas familias tienen que decidir entre pagar los gastos o poner comida sobre la mesa para su familia.
Esa es la realidad en que viven muchos en esta ciudad', aseguró.
Según un reciente estudio de la Coalición Contra el Hambre de Nueva York, otra entidad sin ánimo de lucro, durante 2006 hubo un promedio de 1,3 millones de neoyorquinos, incluyendo más de 400,000 niños, que vivían en hogares donde no había suficientes recursos para alimentarse de forma adecuada.
La Coalición dice que, según datos de las autoridades municipales competentes, en el 2006 se sirvieron a través de sus programas 323.000 comidas más que en 2005.
El Banco de Comida de Nueva York, el más grande de la Gran Manzana, provee alimentos a más de mil programas de iglesias y organizaciones en los cinco condados que cuenta esta ciudad de 8,2 millones de almas.
En algunos de esos programas se sirve comida caliente y en otros se entregan los alimentos a las familias para que ellos los cocinen en su casa.
La dotación financiera del Banco procede de una asignación de fondos federales, de la ayuda del Gobierno local y de donaciones de empresas privadas de alimentos.
Sin embargo, un recorte de los fondos federales en los últimos tres años ha mermado en casi 5.500 toneladas las reservas del Banco disponibles para esos programas, por lo que la organización lanza la campaña '¡Ponte de naranja!'.
'En esta época solemos tener 3.632 toneladas de alimentos en los almacenes, pero ahora tenemos 1.362', explicó Rodríguez, que señaló que la meta del Banco es servir al menos un millón de comidas en la temporada navideña.
Durante la próxima semana, empleados de compañías que apoyan la iniciativa trabajarán con camisetas o corbatas naranja y se espera que las empresas donen alimentos para aumentar la reserva.
Por cada dólar que reciba el Banco, se podrán servir cinco comidas y por cada cien dólares distribuir alimentos para 500 personas.
'Mucha gente dice que en Nueva York', la ciudad de la riqueza, no hay gente con hambre ¿Cómo va a ser? Pero sabemos que sí, que el hambre existe en esta ciudad. El mensaje -dice Rodríguez- es que se sepa y que se hagan donativo'.