FALLAS-VALENCIA 20-03-2005 El arte de quemar el arte: la 'cremá' pone el broche oro a las Fallas 2005
Las Fallas de Valencia llegaron hoy a su fin con la quema de los más de 750 monumentos grandes e infantiles repartidos por toda la ciudad, en una 'cremá' controlada del cada vez más caro arte fallero, que ha satirizado la realidad humana que los artesanos del cartón y la madera plasman ante la admiración de miles de personas.
ESPAÑA CREMÁ EN FALLAS 2005
El broche de oro a las fiestas corrió a cargo de la falla oficial de la plaza del Ayuntamiento, una alegoría al mundo del arte pictórico que ha sido pasto de las llamas sobre la 1.30 horas de la madrugada con decenas de miles de personas que abarrotaban la plaza y sus alrededores como testigos del fuego purificador que anuncia la primavera.
En la sección especial, la falla 'Ser o no ser', realizada por el artista Pedro Santaeulalia para la comisión de Pediatra Jorge Comín-Serra Calderona, más conocida como Nou Campanar, fue esta vez la protagonista al repetir, por segundo año consecutivo -algo inédito en la historia fallera-, el doblete de la máxima categoría, al vencer tanto en grande como en infantil.
El alto coste, 360.000 euros -el mayor de la historia-, que ha destinado esta comisión con tan sólo 3 años de antigüedad ha servido la polémica, pues las más 'veteranas' -pero con presupuestos más contenidos- mostraron notoriamente su desacuerdo con el jurado que otorgó los premios.
Los catafalcos de la ciudad de Valencia han costado este año casi ocho millones de euros (entre grandes e infantiles) y han supuesto una visión crítica y sarcástica de las noticias más destacadas de 2004 y el repaso a la historia de los últimos siglos.
Los dos únicos 'ninots' que este año han sido indultados por el público son la figura 'perro lazarillo' realizada por José Puche para la falla Exposición-Micer Mascó, y, en el apartado infantil, el grupo de arlequines de Roberto Parra para la falla Avenida Malvarrosa-Ponz Cavite.
A partir de las 22.00 horas las infantiles, y de la medianoche las 'grandes', los catafalcos han comenzado a arder provocando las tradicionales lágrimas de las falleras, la expectación de los más pequeños y la emoción de todo tipo de asistentes.
'¿Es necesario que se quemen? No lo entiendo, con lo que cuesta crearlas y lo bonitas que son', confesaba esta noche un turista portugués quien con su esposa aseguraba haber visto todas las fallas 'importantes' de este año.
'Y tú, ¿qué pintas?' era el lema de la del Ayuntamiento, obra de Alejandro Santaeulalia que con 180.000 euros de presupuesto y 25 metros de altura repasaba la historia de la pintura española, donde un artista y una gruesa modelo simbolizaban el difícil margen entre realidad y creatividad ante la mirada de las señoritas de Aviñón y el arlequín picassianos, el rictus caballeresco de El Greco, relojes fundidos, playas sorollescas y paisajes cubistas.
La Fallera Mayor, Gueguel -'alegría' en armenio- Massmanian, acompañada por su homóloga infantil, Cristina Sánchez, fue quien dio la orden pirotécnica de que comenzara la 'cremá' de la falla municipal ante la presencia en el balcón consistorial, entre otras autoridades, de la alcaldesa, Rita Barberá; el presidente de la Generalitat, Francisco Camps; y el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica.
Por este balcón han pasado este año, entre otros invitados, los Príncipes de Asturias; el presidente del PP, Mariano Rajoy; el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y representantes de la cultura, la política, el deporte y la sociedad valencianas.
Durante diecinueve días, Valencia ha convivido con 'mascletaes' -dieciocho, debido al luto nacional del 11-M-, fuegos artificiales, verbenas, ofrendas florales, pasacalles y concursos de paellas, todo ello aderezado con el colorido de los trajes típicos valencianos, la música de las populares bandas de la provincia y el olor de los buñuelos en cada calle de la ciudad.
Además, el programa oficial de festejos, que no cambiaba desde hacía décadas, cambió la filosofía de la cabalgata satírica del Ninot, introdujo este año en los 'días grandes' la cabalgata 'folclórica' (antiguamente 'del Reino') y creó la del 'fuego', esta última destinada al turista que no tenía ninguna oferta festiva para la tarde del día de San José.
Unos trescientos bomberos -medio centenar invitados de Italia y Andorra- se repartieron este año entre 42 comisiones para controlar la propagación del fuego y repasar las fachadas más próximas, mientras que en las otras trescientas fallas, sus miembros han de vigilar que el fuego no pase de festivo y purificador a problemático.
Este año se ha notado un más que notable aumento de turistas con respecto a 2004, cuando la tragedia del 11-M marcó tanto el devenir de los propios festejos -acabaron el 21 de marzo para recuperar los dos días intermedios de luto- como la llegada de gente a Valencia.
Los servicios municipales de limpieza tendrán mañana que gestionar los más de 3.000 toneladas de basura generada en los últimos días, repartida por toda la ciudad.