El modista italiano Grianfranco Ferré, fallecido hoy a los 63 años en Milán, era un arquitecto prestado al mundo de la moda, que le cautivó ya desde los años de universidad y no le abandonó más.
Nacido en la norteña localidad de Legnano, Giafranco Ferré estudió arquitectura en la Universidad Politécnica de Milán, obteniendo la licenciatura en esa materia.
Pero el joven Ferré no llegó a ejercer, ya que en aquellos años se desató su amor por la moda, creando collares, brazaletes, cinturones, broches, etc, de gran belleza, una mezcla entre accesorios y joyas que atrajeron la atención.
En aquellos años colaboró con nombres famosos en el sector de la bisutería de lujo como Walter Albini y Christiane Baily.
Amante de los viajes, la música y los dulces, Ferré viajó a la India y de esa experiencia 'inolvidable', según la calificó, nació su primera colección 'Ketch'.
En 1974 dio vida a 'Baila', de pret-a-porter femenino y poco después creó la línea masculina de accesorios bajo su nombre.
En 1978 fundó su casa de modas Gianfranco Ferre Spa junto a Franco Mattioli, el empresario boloñés que fue su socio durante 25 años. Se conocieron en el tren que les llevaba desde Legnano a Milán y allí comenzó el despegue 'a lo grande' de Ferré.
Sus modelos con transparencias, nylon, desnudos, pieles trabajadas como tejidos, etc, despertaron admiración y poco después le llegó el momento de la Alta Costura.
En 1989 fue llamado para dirigir la casa Dior, donde estuvo durante ochos año. Entre medias y después sacó sus colecciones 'Forma o by GF', Giafranco Ferré Uomo, el perfume 'Ferré by Ferré', la línea juvenil 'Gianfranco Ferré Jeans', entre otras.
A finales de 1998 abre su sede de Milán en el palacio Gondrand y dos años más tarde saca la línea infantil.
En 2002 vendió la casa Ferré al empresario Tonino Perna, aunque continuó dirigiendo el estilo de la firma de modas.
Su orientación es rica en tejidos y adornos y algo voluptuoso, pero de gran rigor y elegancia, según los expertos en moda.
Tras conocer su muerte, sus colegas del mundo de la moda le calificaron como un 'verdadero artista', 'la reencarnación de Dior', 'la dignidad y la coherencia' y uno que llevó el 'made in Italy' por el mundo.
'Ferré era uno de los más grandes talentos de la moda italiana y una de las personas más dulces y reservadas de la moda en el mundo', afirmó el modista Valentino, mientras que Armani, resaltó su 'sentido de la responsabilidad' y Donatella Versace dijo que desaparece un 'caballero de otros tiempos, un inventor de las formas, que creaba una moda grandiosa e impecable al mismo tiempo'.
Aunque en el pasado ya había sufrido dos ictus cerebral se había recuperado. Muy disciplinado en su trabajo, no lo era tanto, según sus amistades y la prensa local, con la comida, ya que era un amante de los dulces y era diabético y se saltaba con frecuencia las dietas.
Según sus colaboradores, actualmente estaba muy contento e ilusionado preparando la próxima colección de moda masculina, que no verá desfilar debido al derrame cerebral que sufrió hace dos días y se lo ha llevado, diez años después de la muerte de Gianni Versace, como recordó hoy Donatella.