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Y es que la BVP se opuso a la difusión en los medios de comunicación de masas de un anuncio de la Sociedad Protectora de los Animales contra los toros. Es más, Bonaly solicitó una cita con el jefe de Estado en el lugar donde pasa sus vacaciones para pedirle que prohíba el acceso a las plazas de toros a los menores de 15 años. Sarkozy respondió a la patinadora que 'la relación entre la publicidad y el medio ambiente' será abordada en otoño y que el Gobierno examinará la cuestión de la entrada de los menores, pero no dijo cuándo. La polémica de los espectáculos taurinos no es nada nuevo. En marzo de 2007, en una carta a la Alianza Anticorrida, el candidato del partido Unión por un Movimiento Popular (UMP, conservador) había dejado caer la posibilidad de celebrar ferias sin corridas. 'La práctica y la promoción de las corridas están destinadas a evolucionar para tomar en consideración la evolución de la sociedad que es cada vez más sensible a la cuestión del bienestar del animal', escribía entonces Sarkozy. Pero hoy en día el UMP se decanta a favor de 'la prudencia y el diálogo'. 'Detrás de la corrida, también hay una economía y la supervivencia de muchos empleos. No puede haber sobre este tema una imposición de los partidarios de las corridas, ni de sus adversarios', explicó a AFP Yves Jégo, portavoz del partido. Prohibir las corridas equivaldría también a hacer 'desaparecer una raza animal, lo cual va en contra de la biodiversidad', agregó. Los que defienden sin tapujos la causa de los 'aficionados' se han quedado en minoría. Entre ellos destaca Marine Le Pen, hija del ultraderechista Jean-Marie Le Pen. 'El espectáculo puede parecer cruel, pero es como la caza, forma parte de las tradiciones de nuestro país y, como tal, la corrida debe ser preservada', afirma la vicepresidenta del Frente Nacional, quien se declara partidaria de la difusión del anuncio en nombre de la 'libertad de expresión'. En cambio los Verdes censuran las banderillas. 'El espectáculo de la muerte no es aceptable', sostiene Cécile Duflot, portavoz del partido ecologista. Los comunistas y los socialistas reconocen que aún no se han posicionado sobre esta cuestión espinosa. Los socialistas se toman su tiempo para abordar un tema 'que divide necesariamente a los franceses'. 'Hay otras cuestiones esenciales', afirma Alain Bergounioux, miembro de la oficina nacional del Partido Socialista. Por su parte, el presidente del partido centrista Modem, François Bayrou, prefiere no opinar.
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