PAPA-SALUD (Situación) 01-04-2005 Horas de angustia en el Vaticano mientras el Papa agoniza
La extremada gravedad de Juan Pablo II se vive en el Vaticano con gran angustia, mientras centenares de fieles rezan en la Plaza de San Pedro con la mirada puesta en los aposentos del Pontífice.
Fruto de la tensión reinante, algunos medios italianos aseguraron que el Papa había entrado en coma, una noticia que fue desmentida de inmediato por la Santa Sede.
Las últimas informaciones oficiales, que llegaron con las primeras luces del día, confirmaron que el Papa está 'muy grave' después de haber sufrido ayer jueves un 'paro cardiocirculatorio' que llevó a impartirle la extremaunción.
El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, hizo hincapié en que pese a la gravedad de su cuadro clínico, Juan Pablo II se encuentra 'consciente, lúcido y sereno' y que su situación está continuamente controlada por el equipo médico que le atiende.
El anciano Pontífice, de 84 años, permanece en sus aposentos del Vaticano ya que, por su propia decisión, no ha querido ser trasladado al Policlínico Gemelli, según subrayó el portavoz.
En su relato de los hechos, Navarro apuntó que en la tarde de ayer le fue diagnosticada al Pontífice una infección en las vías urinarias, tras lo cual tuvo lugar 'un choque séptico con colapso cardiocirculatorio'.
Fue atendido inmediatamente por el equipo médico que estaba de guardia en su apartamento privado en el Palacio Apostólico y se activaron todas las medidas 'terapéuticas y de asistencia cardiorrespiratoria necesarias'.
A última hora de la tarde del jueves los médicos consiguieron una 'estabilización temporal del cuadro clínico que, de todas formas, en las horas posteriores, evolucionó de manera negativa'.
A las 19.17 horas del jueves (17.17 GMT) el Papa recibió la extremaunción, según la nota de Navarro, quien precisó que hoy, a las 06.00 (04.00 GMT), ha 'concelebrado' la misa, lo que significa que ha estado presente en la celebración.
El secretario de Estado vaticano, cardenal Angelo Sodano y otros colaboradores cercanos siguen la evolución de las condiciones clínicas de Juan Pablo II, quien es atendido por su médico personal, Renato Buzzonetti, así como dos especialistas en reanimación, un cardiólogo, un otorrinolaringólogo y dos enfermeras.
El pesimismo sobre su evolución lo hicieron patente a lo largo de la mañana diversos miembros de la Curia Romana y algunos de sus colaboradores.
'El Papa se apaga serenamente y mantiene una cierta conciencia', indicó el presidente emérito del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, el cardenal polaco Andrea Deskur, que mantiene una estrecha amistad con Karol Wojtyla.
'Le he visto y está lúcido', señaló por su parte el cardenal vicario de Roma y presidente de la Conferencia Episcopal italiana, el cardenal Camillo Ruini, tras haber pasado por las dependencias papales.
'Hágase la voluntad de Dios', afirmó el cardenal italiano Ersilio Tonini, quien añadió que si el Papa entrara en coma 'no sería un cataclismo para la Iglesia'.
Cientos de fieles se han acercado a la Plaza de San Pedro a la espera de noticias sobre Juan Pablo II, mientras en el lugar continúan congregados decenas de periodistas y televisiones de los cinco continentes.
También se reza por el Papa en iglesias de todo el mundo católico, incluido su país natal, Polonia, donde los fieles afluyen masivamente a los templos para pedir por su salud.