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La diabetes infantil, también llamada diabetes mellitas tipo 1, es una enfermedad por la que el organismo no puede producir insulina y el paciente debe administrársela de por vida mediante inyecciones diarias. Se trata de una enfermedad que se detecta a una edad temprana, muchas veces cuando los pacientes son bebés o niños, pero de momento se desconocen las causas de la dolencia y tampoco existe curación. El objetivo del CIDI es impulsar 'proyectos de investigación para encontrar una curación a la diabetes infantil, crear trabajos clínicos para mejorar el tratamiento y concienciar a la sociedad', ha explicado Rubén Díaz. La diabetes tipo 1 es una enfermedad con gran repercusión para la vida cotidiana del paciente que la sufre y para su entorno familiar, especialmente cuando se detecta en niños de corta edad. Según la directora de la unidad de diabetes de Sant Joan de Déu, Marisa Torres, 'cuando afecta a un bebé, los padres sufren mucho pero el niño interioriza la enfermedad ya que la vive desde pequeño; pero cuando afecta a un adolescente, el paciente sufre mucho ya que se da cuenta de lo que supone'. Antonio Pérez, padre de un niño con diabetes y uno de los impulsores del CIDI, ha explicado que su hijo 'ha llegado a los 12 años y se está rebelando contra la enfermedad. Dice que no quiere inyectarse la insulina porque lo ve como un hecho que lo diferencia de sus amigos'. Este padre ha apuntado que 'hay que hacer un gran trabajo de concienciación social puesto que muchos padres ocultan la enfermedad y muchos jóvenes también'. El CIDI ha puesto en marcha un primer estudio sobre la diabetes infantil analizando el grado de control metabólico de los niños inmigrantes con diabetes tipo 1 en Cataluña. Se calcula que hay unos 150 menores inmigrantes con esta enfermedad y, según los resultados preliminares, los niños que pertenecen al colectivo magrebí realizan menos controles de glucemia diarios, con una media de 2,6 frente a los 4 controles del resto de niños. El estudio también denota que los pacientes magrebíes y sudamericanos son los más reacios a seguir una dieta controlada y a menudo su alimentación se compone de alimentos ricos en azúcares de absorción rápida. También existen dificultades para realizar la contabilidad diaria de las raciones de hidratos de carbono, necesario para la salud de los niños afectados por diabetes. Este estudio está financiado por la Fundación para la diabetes y su secretaria, María del Carmen Marín, ha afirmado que 'se trata de una respuesta a la falta de información que hay sobre las necesidades reales de los niños y adolescentes inmigrantes con diabetes tipo 1'. Según Marín, 'contar con información real sobre la situación de los niños inmigrantes en Cataluña nos permitirá trasladar esta información al resto de España'.
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