John Nash: los enfermos mentales padecen un menor respeto social
El premio Nobel de Economía 1994, John Nash, criticó hoy que las personas afectadas por problemas mentales padecen un menor respeto por parte del resto de las personas que tienen buena salud.
Al economista John Nash se le diagnosticó a los 29 una esquizofrenia que le inhabilitó durante años para el trabajo científico; en los años 70, tras recuperar su salud mental, pudo volver a la investigación.
Nash, cuya figura encarnó el actor Russell Crowe en la película 'Una mente maravillosa', que logró en 2002 cuatro Oscar, participó hoy, en Madrid, en el Congreso de Psiquiatría 'Centenario Juan J.
López Ibor'.
Allí, en un encuentro con la prensa tras pronunciar una conferencia, Nash, de 78 años, destacó que los individuos actúan de forma distinta con aquellos que tienen algún tipo de debilidad en función de las posibilidades de tratamiento del problema.
También aseguró que para quienes sufren una enfermedad mental sería más deseable que su problema derive de algún fallo 'corregible' de sus hábitos y conductas, que en un daño cerebral que esté más allá de cualquier curación.
John Nash afirmó que las personas que padecen episodios de enfermedad mental o locura deberían ser tratadas como casos nuevos cada vez que los sufren, algo que les daría 'ánimo', dijo.
Según este premio Nobel de Economía, es 'discutible' que las personas que parten del modo de comportamiento aceptado como de 'personas sanas' estén haciendo una elección positiva.
Explicó que cuando las circunstancias de una persona son tan 'graves' que le ponen en una situación de tensión, puede huir de ese malestar permitiendo que los pensamientos 'irracionales', típicos de esquizofrenia, lleguen a gobernar su mente.
Las personas con enfermedades mentales son comparables a las mascotas domésticas, según Nash, quien añadió que pueden ser aceptados por sus familias aunque no sean capaces de crear productos 'valiosos' como los que se espera que creen las personas cuyos cerebros funcionan convenientemente.
Declaró también que las personas con enfermedades mentales pueden elaborar teorías matemáticas válidas y confesó que en algunas de sus salidas de las clínicas mentales en las que ha estado ingresado elaboró y publicó trabajos matemáticos.
El premio Nobel, que no se considera un esquizofrénico, aseguró que su curación no se debe a un proceso médico sino que el propio paso del tiempo le ha alejado del mundo irracional.