Nacieron bebés de menor peso en clima de miedo tras el 11-S
La conmoción provocada en todo el mundo por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos dio lugar a una caída del peso medio de los niños nacidos en Holanda poco después de esa fecha.
Según un estudio publicado en el Journal of Psychosomatic Research (Diario de Investigaciones Psicosomáticas), los bebés nacidos entre tres y seis meses más tarde pesaron como media casi cincuenta gramos menos que lo que habría sido de esperar.
El estudio, del que informa hoy el diario británico 'The Times', es sólo el último de una serie de trabajos que tratan de cuantificar los efectos negativos que pueden tener acontecimientos incluso distantes en el espacio al crear un clima de terror.
Según uno de los autores del informe, Gerard Essed, profesor de obstetricia de la universidad de Maastricht (Holanda), 'el impacto del 11 de septiembre fue tan enorme que afectó a prácticamente a todo el mundo'.
'En el caso de las mujeres (holandesas) el impacto se magnificó por las emociones normalmente vinculadas con el embarazo. Hubo una correlación muy, muy clara, que nos sorprendió muchísimo', explica el experto neerlandés, citado por el periódico.
Investigaciones previas llevadas a cabo en Nueva York muestran que las mujeres que se encontraban en las Torres Gemelas el día de los atentados o se acercaron a ellas en las tres semanas siguientes dieron a luz a bebés con un peso 120 gramos inferior a la media.
Los médicos atribuyeron esa caída de peso al estrés y a las grandes cantidades de polvo y otras partículas concentradas en el aire que respiraron aquellas mujeres.
A raíz de los ataques terroristas se registró también un número excepcionalmente alto de niños varones nacidos muertos, fenómeno que observado con frecuencia durante los desastres naturales y en tiempos de guerra.
Un equipo de la Universidad de Berkeley (California), que estudió 700.000 nacimientos en Nueva York entre 1996 y el 2002 demostró que el estrés causado por los atentados de Al Qaeda hizo que la proporción entre niños y niñas cayese más de lo habitual.
Los investigadores holandeses estudiaron a su vez a 1.885 mujeres que llevaban como mínimo doce semanas embarazadas cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre y compararon a los bebés que dieron a luz con los de otras 1.258 que quedaron embarazadas justo un año después.
Los bebés que estaban en el útero materno el 11 de septiembre del 2001 pesaron como media 48 gramos menos que los del segundo grupo, y los científicos atribuyen la diferencia a los altos niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés y la ansiedad.
Esa hormona, que ayuda a eliminar las grasas, puede transferirse de la madre al feto y resultar así en una pérdida de peso.
El estrés puede originar asimismo una pérdida de apetito y dar lugar a la constricción de los vasos sanguíneos, lo que disminuye el riego de sangre del feto y puede inhibir su desarrollo.
El impacto de todo tipo de acontecimientos traumáticos en la salud de la comunidad ha intrigado siempre a los científicos, señala 'The Times'.
Así, un estudio publicado en 1942 por la revista médica británica 'The Lancet' sobre la salud de los londinenses que sobrevivieron al ataque de la Fuerza Aérea alemana contra la capital mostró un incremento del 50 por ciento del número de personas que sufrieron una úlcera péptica.