Opuestos cultivos transgénicos exponen argumentos conferencia ONU
Víctimas de la propagación de los cultivos transgénicos de Latinoamérica expondrán su posición en la Conferencia de las Partes (COP8) del Convenio de Naciones Unidas sobre Biodiversidad, que se realizará este mes en Curitiba (Brasil).
El colectivo 'Víctimas de los Agronegocios', integrado por argentinos, paraguayos y mexicanos, participará en un panel oficial de la COP8, en el que exigirá, entre otras cosas, que las empresas productoras de semillas genéticamente modificadas se responsabilicen por los daños que causan a los habitantes de las zonas rurales, dijo hoy a EFE, Jorge Rulli, del Grupo de Reflexión Rural (GRR).
La agrupación, que fue presentada hoy en el Senado argentino, está liderada, entre otros, por Sofía Gatica, representante del grupo de Madres de Ituzaingó, un barrio de la ciudad argentina de Córdoba, que linda con campos cultivados con soja transgénica.
Según los vecinos, como consecuencia de las fumigaciones aéreas con glifosato, un potente herbicida que se usa en combinación con la siembra de la soja genéticamente modificada, 'han crecido en forma alarmante los casos de cáncer en el barrio' (unos 400 sobre una población de 5.000 personas).
Si bien las fumigaciones aéreas fueron prohibidas en el lugar, el investigador Edgardo Schinder concluyó en un estudio epidemiológico que el problema de 'contaminación ambiental aún persiste' y sugirió como solución la 'relocalización del barrio'.
Se calcula que en Argentina se utilizan anualmente unos 150 millones de litros de herbicida en relación con el cultivo de soja transgénica, que se realiza en el país desde 1996.
Argentina es el segundo productor mundial de soja transgénica, con unos 15 millones de hectáreas destinadas a este cultivo, que en la última cosecha produjo un récord de 38 millones de toneladas.
Entre quienes también expondrán su drama en Curitiba está Petrona Villasboa, líder de la organización campesina e indígena de mujeres Conamuri, de Paraguay, y madre de Silvino Talavera, un niño de 11 años que murió en 2003 luego de que una avioneta lo roció con agrotóxicos.
En Paraguay, donde hay unos 2 millones de hectáreas con soja, 'también hay casos de violencia contra los campesinos.
Para-policiales contratados por grandes terratenientes de la soja los hostigan para echarlos de sus tierras' denunció Rulli.
Las 'víctimas' del avance de la soja serán acompañados por representantes del GRR, la organización no gubernamental, Acción Internacional por los Recursos Genéticos (GRAIN, siglas en inglés) y la Red por una América Latina Libre de Transgénicos.