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kenia-brasil 16-05-2006


Propuesta a la OMS para más inversión en enfermedades marginales


Kenia y Brasil se han unido para proponer a la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se celebrará la semana que viene, una resolución que pide una mayor investigación de las enfermedades marginales, en cuya cura no invierten las farmacéuticas por falta de rentabilidad.


'Las empresas farmacéuticas miran el beneficio y para ellas no tiene sentido perder dinero desarrollando un medicamento que sólo utilizarán 5.000 personas al año' dijo hoy el director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud keniano, Ahmed Ogwell.

'Necesitamos mecanismos alternativos, no debiéramos dejar en manos de la iniciativa privada la decisión sobre el rumbo de la investigación, los países miembros deben ejercer liderazgo en orientar qué es lo que se investiga', añadió Ogwell al presentar la resolución que su gobierno planteará conjuntamente con el de Brasil.

Según la Iniciativa Drogas para Enfermedades Olvidadas, de las 1.556 nuevas medicinas aprobadas entre 1975 y 2004, sólo un 1 por ciento estaban destinadas a enfermedades marginales, que afectan sobre todo a países tropicales.

Entre éstas se incluyen la enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana o su versión latinoamericana, llamada enfermedad de Chagas), la leismaniasis, la malaria, la tuberculosis y el sida.

'El problema con los medicamentos para curar estas enfermedades es que son pocos, muy antiguos, por lo que muchos ya ni siquiera funcionan o son muy tóxicos, mientras que los más nuevos son muy caros', explicó Carmen Sofía Carrillo, coordinadora médica de la sección española de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Somalia.

'En el caso de la tuberculosis, por ejemplo, la prueba diagnóstica es la misma que se utilizaba hace cincuenta años, funciona mal, pero no hay alternativas', añadió.

Para la tripanosomiasis africana, que si no se trata es mortal, y según la OMS se cobra cada año 60.000 vidas, uno de los tratamientos, el melarsoprol, en uso desde 1949, es un derivado del arsénico, y su administración, además de muy dolorosa, puede incluso causar la muerte del paciente.

Ogwell admitió que, aun cuando sea aprobado el texto propuesto por Kenia y Brasil, las resoluciones de la OMS no son vinculantes, aunque, aclaró, se convierten en un 'ejercicio moral' por parte de los países miembros.

El director del Instituto Keniano de Investigación Médica (KEMRI) Davy Koech, señaló, por su parte, que las enfermedades marginales afectan 'a los más pobres de los pobres', para quienes no se desarrollan nuevas drogas 'porque la inversión en investigación es muy cara'.

Koech mostró a los periodistas las instalaciones de KEMRI, en cuyos edificios convive un sofisticado Centro para el Control de Enfermedades (CDC en inglés) con laboratorios de 12 metros cuadrados, con muy poco personal que investiga dolencias como la enfermedad de Kala Azar, que en Kenia causa unas 4.000 muertes al año, según la directora de Investigación Clínica, Monique Wasuna.

El CDC, financiado por Estados Unidos, es capaz de manejar virus muy peligrosos, como los de fiebres hemorrágicas del tipo Ebola, y en los últimos meses ha llevado a cabo las pruebas a aves migratorias para comprobar si alguna era portadora del mortal virus H5N1 de la gripe aviar, que puede contagiar a los humanos.

'Aunque hay mucha inversión necesaria en la gripe aviar, para enfermedades como el Kala Azar hay poco interés', según la Iniciativa Drogas para Enfermedades Olvidadas, cuyos datos apuntan a que, incluyendo la investigación dedicada al sida, las enfermedades marginales representan un 10 por ciento del total de la inversión científica, pese a que afectan al 90 por ciento de la población mundial.



Terra Actualidad - EFE

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