San Juan Bautista es recordado en su lugar de nacimiento
Unos doscientos peregrinos cristianos de rito latino, entre ellos, frailes, monjas y palestinos, han celebrado hoy el nacimiento de San Juan Bautista en Ein Karem (fuente de la viña, en hebreo), localidad situada a 8 kilómetros de Jerusalén.
El nombre de la aldea se remonta a la bíblica Bet Hakerem, lugar de nacimiento de San Juan el Bautista y la ciudad de Judá, que menciona San Lucas en la que se encontraba la casa de Zacarías, sacerdote judío casado con Isabel y padres de Juan.
Sobre ella, los franciscanos erigieron la iglesia de San Juan el Bautista, en la que hoy el Custodio de Tierra Santa, el franciscano Pierbattista Pizzaballa, ofició la misa en honor al precursor de Cristo, Juan quien, en frase evangélica, anunció: 'Detrás de mi viene uno de quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia'.
El interior de la iglesia, reconstruida en 1674, está decorado con pinturas de la escuela española del siglo XVII, donadas por los reyes de España Felipe IV y Carlos II, y que pasarán a formar parte del futuro Museo de Ein Karem.
Antes de abandonar el templo, los visitantes bajaron por unas escaleras, situadas la izquierda del altar mayor, a la cueva natural, restos de la casa de Zacarías y su esposa, Isabel, que sellaron y salvaron los Cruzados.
Allí Isabel embarazada de seis meses recibió la visita de su prima María, de tres meses de gestación, y exclamó: 'Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme?'.
Por ello, los azulejos de cerámica valenciana que adornan el patio de la iglesia, llevan inscrito el Magníficat (el himno de María de acción de gracias) en 42 lenguas.
Después del oficio religioso, algunos peregrinos se trasladaron al desierto de Ain el Habús, a unos tres kilómetros de Ein Karem, donde Juan se retiró en su juventud, vestido con piel de camello, y se alimentó con frutas silvestres, raíces, langostas y miel silvestre, según el Evangelio.
Fue a los 30 años, cuando Juan marchó a la ribera del Jordán, para predicar un bautismo de penitencia y donde fue avisado por el Espíritu Santo de la llegada del Mesías: 'Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es'.
El Evangelio explica que habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: 'Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias'.
Algunos teólogos consideran a Juan el Bautista, como desde entonces fue nombrado, como el primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio, explicó a EFE el Vicario de Tierra Santa, fray Artemio Vítores.
Vítores recordó los pasajes de la época de dominación romana.Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes. Juan le recriminó diciendo: 'No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano'.
'Entonces Herodes mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo hasta que llegó su cumpleaños y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes', refirió.
Y al final del banquete -recordó- entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes. Entonces el rey juró a la muchacha: 'Pídeme lo que quieras y te lo haré, aunque sea la mitad de mi reino'.
Ella salió fuera y preguntó a su madre: '¿Qué le pediré?'.Herodías, le contestó: 'Pídele la cabeza de Juan el Bautista'.
A causa del juramento, Herodes ordenó a su guardia personal que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.