Universitarias reúnen el perfil de mujer propensa cáncer de mama
Los riesgos de padecer cáncer de mama se ligan, en su mayoría, a los hábitos reproductivos, un vínculo poco agraciado para el colectivo de universitarias españolas, en el que el primer hijo se concibe pasados los treinta y el frenético ritmo de vida impide la lactancia.
El coordinador de investigación del Hospital Clínico de Granada, el doctor Nicolás Olea, alerta de que es la universitaria de hoy quien responde al perfil de posible futura enferma de cáncer de mama, con un riesgo de desarrollar un tumor de hasta cuatro veces mayor que mujeres con maternidades más tempranas.
Olea reafirmó esta tesis con un estudio que efectuó sobre más de 500 mujeres que entre los años 1996 y 1998 se internaron en este centro sanitario para operarse, la mitad de las cuales lo hicieron para que le extirparan un tumor de su mama, recogido ahora en el portal 'Andalucía Investiga', que incluye las investigaciones más destacadas de las universidades y organismos públicos andaluces.
El resultado fue que las jóvenes estudiantes acumulan todos los factores de riesgo que los investigadores dirigidos por Olea describen como instigadores de la enfermedad.
Además, su estilo de vida incumple el patrón preventivo descrito por el facultativo granadino: tener el primer embarazo antes de los 19 años, concebir más de cuatro hijos y que la madre llegue a acumular, entre todos ellos, los 36 meses de lactancia, pautas que son calificadas por Olea a tenor de su estudio como 'significativas en la prevención del cáncer de mama'.
De no adoptarlas, el investigador asegura 'que el riesgo de padecer un tumor se multiplica hasta por cuatro'.
Por ello el doctor torna la vista atrás para poner como ejemplo hábitos de vida saludable.
'Quien nació en los años veinte tuvo su primera regla a los 12 años, su primer embarazo antes de los 20 y, por lo menos, siete maternidades con lactancia. A las niñas que nacieron en los ochenta les vino su primera menstruación a los nueve años y medio, se quedan embarazadas a partir de los 30 años de edad y no dan de mamar a sus hijos'.
Aunque el riesgo de sufrir cáncer de mama siempre es real, en las abuelas, como acumulan todos los factores protectores, se diagnostica a partir de los 63 años, mientras que en las generaciones más jóvenes se detecta antes de la menopausia', explica.
La razón, según el médico, es que la maternidad disminuye en el organismo los niveles de estrógeno, una hormona sexual femenina que en cantidades normales resulta vital por condicionar el desarrollo reproductivo de la mujer.
No obstante, el problema radica en la concentración excesiva de esta hormona, presente asimismo en el medio ambiente, que penetra en el cuerpo a través de la piel o las vías respiratorias.
'Los estrógenos endógenos, los fabricados por nuestro organismo, carecen de riesgo, pero no ocurre lo mismo con los que son ajenos a nosotros y proceden del medio ambiente', como los cosméticos.
Es más, según el médico, todas las carcasas de las televisores, los aparatos electrodomésticos o los plásticos y tejidos con propiedades retardantes de las llamas poseen similares componentes y efectos.