Sillas vacías once víctimas incendio presiden funeral Cogolludo
Varios cientos de personas, entre los que se encontraban familiares, compañeros y amigos, asistieron esta noche en Cogolludo (Guadalajara) al funeral íntimo ofrecido en recuerdo de las once víctimas del incendio de Guadalajara, en el que una gran cruz de madera y once sillas vacías presidían el acto religioso.
Un sentimiento de dolor y angustia fue la nota dominante que se vivió esta noche entre los fieles que asistieron a esta eucaristía celebrada en la plaza mayor del pueblo de Cogolludo, de donde era el retén que perdió la vida.
Al inicio de la misa uno de los compañeros de las víctimas tuvo un recuerdo especial de afecto, reconocimiento y gratitud para esos 'héroes' de la tragedia, que perdieron la vida mientras trataban de sofocar un fuego en el que se han perdido también cerca de 13.000 hectáreas.
Con una ausencia casi total de personalidades políticas, el pueblo de Cogolludo quiso rendir homenaje esta noche a estos profesionales del fuego, en un acto religioso íntimo, al que sólo se invitó a familiares, compañeros y amigos de las víctimas.
En los balcones de la Plaza Mayor de Cogolludo, se podían ver banderas con el lazo negro y en la puerta del Ayuntamiento se leía en un cartel que 'el retén de Cogolludo somos todos'.
El párroco del pueblo, José María Rodrigo, que presidió la misa por las once víctimas, destacó en su homilía el gran dolor que ha dejado en la comarca estas muertes, así como que éste se ha multiplicado provocado por las luchas y los interese políticos.